WAMANI: EL BÚNKER QUE MEGA MILLONARIOS EXTRANJEROS CONSTRUYEN EN MENDOZA PARA ALEJARSE DE UNA POSIBLE GUERRA MUNDIAL
Mientras todavía resuena en el Congreso la discusión que proponía el gobierno para ampliar el límite de tierras rurales en manos extranjeras, un grupo de multimillonarios tecnológicos ya construyó, sin pedir permiso a nadie, un refugio de 32.000 hectáreas en San Carlos para sobrevivir a una eventual guerra mundial. El caso Wamani deja preguntas incómodas sobre quién controla realmente el territorio y el agua de la cordillera.
La coincidencia es demasiado elocuente como para pasarla por alto. El mismo fin de semana en que el Senado debatía la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada —que buscaba flexibilizar aún más la compra de tierras rurales por parte de extranjeros—, el Financial Times revelaba al mundo que un puñado de magnates tecnológicos lleva más de dos años construyendo, en pleno San Carlos, un refugio privado de 32.000 hectáreas para sobrevivir a un colapso global. El proyecto se llama Wamani y no es una hipótesis: ya tiene casas prefabricadas, domos geodésicos, paneles solares y una pista de aterrizaje operativa.
El emprendimiento lo lidera Martín Varsavsky, empresario argentino-español con una fortuna estimada en 700 millones de dólares, junto a otros cinco socios argentinos y estadounidenses, entre ellos Alec Oxenford —hoy embajador argentino en Washington— y Dan Lubetzky, fundador de la marca Kind. La declaración que motiva semejante inversión no deja lugar a matices: "Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial, las líneas de batalla ya están trazadas", afirmó Varsavsky al diario británico. Según su lógica, Argentina —y en particular esta franja de la precordillera mendocina— sería uno de los lugares más seguros del planeta ante un conflicto nuclear.

El dato que debería inquietar no es tanto la fantasía apocalíptica de un grupo de millonarios —a esta altura, un clásico de Silicon Valley: Peter Thiel en Nueva Zelanda, Zuckerberg con su búnker en Hawái—, sino la escala de la operación y el momento en que se conoce. Mendoza ya es la tercera provincia del país con más tierra rural en manos extranjeras: 1,34 millones de hectáreas, según el Registro Nacional de Tierras Rurales. San Carlos, el departamento donde se asienta Wamani, roza el 7% de extranjerización, y el propio gobierno nacional impulsa una reforma para elevar el tope legal del 15% al 25%. En otras palabras: mientras se debate si hay que abrir todavía más la puerta, seis inversores ya se adueñaron de un territorio cinco veces más grande que Manhattan, con una montaña de 5.000 metros incluida, sin que ninguna ley se lo impidiera.
Más llamativo aún es el argumento de la autosuficiencia hídrica. Wamani se jacta de contar con manantiales y deshielo directo de la cordillera para garantizar agua "sin depender de redes externas". Lo dice en una provincia donde el estrés hídrico ya es un problema estructural para la agricultura y el consumo humano, y donde el propio Financial Times reconoce que el calentamiento global amenaza esas mismas fuentes a mediano plazo. Que un grupo de multimillonarios asegure para sí, de manera privada, el acceso a agua de deshielo cordillerano —un recurso estratégico y escaso— mientras el resto de la provincia negocia cupos y restricciones, no es un detalle menor.
A esto se suma la propuesta de Varsavsky de crear una "visa de tranquilidad" para atraer a más multimillonarios en busca de refugio. La idea, lejos de ser anecdótica, plantea sin rodeos qué lugar le cabe a Mendoza en esta ecuación: territorio, agua y aislamiento geográfico puestos al servicio de quienes puedan pagarlo, mientras la discusión pública sigue centrada casi exclusivamente en porcentajes y letra chica legislativa.
Fuentes: Rosario3, Financial Times, Diario UNO, MDZ Online, Infobae, El Economista, Minuto Uno, El Sol, Unidiversidad, Diario Panorama