UNA FAMILIA MENDOCINA YA NECESITA $1,47 MILLONES POR MES PARA NO SER POBRE
El último dato de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas marca un nuevo récord para la Canasta Básica Total en agosto, con una suba sostenida mes a mes que sigue corriendo por delante de los ingresos de buena parte de los hogares. El dato llega en la previa de la publicación nacional de pobreza, que el 24 de septiembre podría mostrar un retroceso respecto del semestre anterior.
El costo de vida en Mendoza sigue marcando récords que golpean directamente el bolsillo de las familias. Según el último informe de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), una familia tipo —compuesta por dos adultos y dos hijos en edad escolar— necesitó en agosto ingresos por $1.473.773,67 para no caer bajo la línea de pobreza, mientras que el umbral de la indigencia se ubicó en $614.072,36. La cifra representa una nueva suba frente a julio, cuando la misma canasta había sido de $1.436.519,82, y confirma una escalada sostenida mes tras mes durante todo el año.
El dato se conoció apenas días después de que la propia DEIE informara que la inflación de agosto en la provincia fue del 1,5%, la más baja del año. Sin embargo, la comparación entre ambos números deja una lectura incómoda: aun con una inflación mensual relativamente moderada, el costo de la canasta básica sigue aumentando a un ritmo que muchas familias no logran acompañar con sus ingresos. En la comparación interanual, el salto acumulado de la Canasta Básica Total y de la Canasta Básica Alimentaria supera ampliamente el 30%, en línea con la suba general de precios, pero sin que eso se traduzca en un alivio real para los hogares mendocinos.
Un mercado laboral que no logra despegar
El otro costado de esta ecuación es el del empleo. Según el último relevamiento del INDEC correspondiente al primer trimestre de 2026, la desocupación en el Gran Mendoza se ubicó en 7,3%, la tasa más alta de toda la región de Cuyo, muy por encima del 3,1% de San Juan y el 2,7% de San Luis. En números concretos, esto representa a unas 38.000 personas buscando trabajo de manera activa sin conseguirlo.
Pero el dato que más preocupa a los especialistas no es solo la desocupación abierta, sino lo que ocurre puertas adentro de los hogares que sí tienen trabajo: cada vez más mendocinos salen a buscar un segundo empleo para poder cubrir sus gastos. El 22,4% de los ocupados en el Gran Mendoza se encuentra en esa búsqueda, una cifra que viene en aumento sostenido desde hace más de un año. En el mismo período, la subocupación —personas que trabajan menos horas de las que necesitan y quieren trabajar más— también mostró un salto significativo a nivel nacional.
Lo que se viene: el dato clave del 24 de septiembre
El panorama económico completo se terminará de definir el próximo 24 de septiembre, cuando el INDEC difunda oficialmente los índices de pobreza e indigencia correspondientes al primer semestre de 2026. El último dato disponible, del segundo semestre de 2025, había ubicado la pobreza en el 28,2% de la población, con 8,47 millones de personas por debajo de esa línea en los principales aglomerados urbanos del país.
Sin embargo, algunas estimaciones privadas anticipan un escenario menos favorable. Un informe de la Universidad Torcuato Di Tella proyectó una pobreza del 31,6% para el primer semestre de 2026, lo que implicaría un retroceso respecto de la medición anterior. A esto se suma el relevamiento de pobreza multidimensional de la Universidad Católica Argentina, que ya había ubicado a la región de Cuyo con un índice de vulnerabilidad de 35,1 puntos, por encima del promedio nacional de 32.
Con salarios que corren detrás de una canasta básica que no deja de subir y un mercado laboral que empuja a cada vez más trabajadores a buscar changas o un segundo empleo, la fotografía de agosto vuelve a poner en el centro de la escena una pregunta que muchas familias mendocinas se hacen mes a mes: cuánto hay que ganar, en definitiva, para dejar de estar entre los números de la pobreza.