TRUMP ADVIRTIÓ QUE UN NUEVO CONFLICTO POR MALVINAS SERÍA UN "DESASTRE POTENCIAL" Y OFRECIÓ MEDIAR SI SE LO PIDEN

TRUMP ADVIRTIÓ QUE UN NUEVO CONFLICTO POR MALVINAS SERÍA UN "DESASTRE POTENCIAL" Y OFRECIÓ MEDIAR SI SE LO PIDEN

El presidente de Estados Unidos habló ante periodistas en Dublín y puso en duda que el Reino Unido esté hoy en condiciones de embarcarse en una nueva guerra por las islas. Sus palabras llegan en medio de una escalada diplomática que la Casa Rosada celebra como un triunfo, mientras analistas advierten que las señales de Washington están lejos de significar un respaldo formal a la Argentina.

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Por Redacción R7Digital 12 de septiembre de 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este sábado que un eventual conflicto bélico entre la Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas sería un "desastre potencial", aunque se mostró confiado en poder resolverlo si alguna de las partes le pidiera intervenir. Las declaraciones las realizó ante periodistas tras reunirse en Dublín con el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, al ser consultado sobre la creciente tensión entre Buenos Aires y Londres y la posibilidad de un escenario similar al de 1982.

"Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese desastre potencial, pero si lo hacen, probablemente podré solucionarlo", respondió el mandatario, que además calificó a las islas como un territorio "muy interesante" y reconoció que Argentina y Reino Unido están hoy "enfadados" entre sí. Trump también recordó el origen histórico del conflicto al señalar que los británicos "entraron y se apoderaron" del archipiélago.

Dudas sobre la voluntad británica, no sobre la causa argentina

Lejos de mostrarse como un aliado convencido de la posición argentina, Trump puso en duda que el Reino Unido esté hoy en condiciones reales de sostener una guerra a semejante distancia. "Tienen un pequeño problema con la inmigración, con la energía y otros problemas que resolver, así que no sé si van a estar dispuestos a viajar tan lejos, hablamos de semanas en barcos", sostuvo, en una lectura que prioriza los costos logísticos y políticos de Londres antes que cualquier consideración sobre la soberanía en disputa.

Las palabras del mandatario estadounidense se dan además en el marco de una revisión más amplia que su propia administración viene analizando desde hace semanas sobre la histórica neutralidad de Washington en torno a la soberanía de las islas. Según trascendió a través de distintos medios, esa eventual revisión respondería, en rigor, a una estrategia de presión del Pentágono sobre el Reino Unido para que aumente su gasto militar dentro de la OTAN, y no a un giro de simpatía hacia el reclamo argentino.

Entusiasmo oficial y cautela de los especialistas

El propio presidente Javier Milei había calificado como "algo muy fuerte" las primeras señales de Washington sobre una posible revisión de su postura, en referencia a "la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos". Ese entusiasmo oficial contrasta con las lecturas más cautelosas de especialistas en política exterior, que remarcan que las declaraciones de Trump distan de constituir una decisión de Estado. El ex embajador argentino Diego Guelar advirtió que un cambio de esa magnitud "requeriría consulta del Congreso" estadounidense y que "no alcanza con su opinión", aunque reconoció que, de concretarse, el Gobierno se lo atribuiría como un logro propio.

Vale recordar, además, que la neutralidad formal de Washington ya convivió en el pasado con un respaldo material concreto al Reino Unido: durante la guerra de 1982, la administración de Ronald Reagan proveyó inteligencia, logística y asistencia militar a las fuerzas británicas, sin que eso alterara oficialmente la postura de neutralidad que Estados Unidos sostiene desde el siglo XIX. Ese antecedente invita a leer con cautela cualquier gesto de acercamiento actual, por más auspicioso que resulte para la diplomacia argentina.

Mientras tanto, la escalada verbal entre Buenos Aires y Londres continúa sumando capítulos: sanciones a petroleras británicas, la suspensión de actividades oficiales argentinas en el Reino Unido y advertencias cruzadas conviven con la palabra de un tercer actor que, más que comprometerse con una causa, parece medir la disputa en términos de costos, tiempos y oportunidades de negociación.


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