TRAGEDIA EN JUNÍN: FALLECIÓ UN VECINO EN UN INCENDIO EN EL BARRIO ENTREGADO HACE UN MES POR CORNEJO Y ABED
Una vivienda a estrenar del barrio René Favaloro, inaugurado a fines de julio por el gobernador Alfredo Cornejo y el intendente Mario Abed en Los Barriales, fue consumida por las llamas provocando la muerte de su ocupante. Entre el dolor por la pérdida humana y los peritajes en curso, crecen los interrogantes sobre las condiciones de las casas y la investigación judicial.
Apenas han transcurrido tres semanas desde que el sonido de los aplausos y las sonrisas protocolares retumbaron en el distrito de Los Barriales, en el departamento de Junín. El pasado 28 de julio, en un acto oficial encabezado por el gobernador Alfredo Cornejo y el intendente Mario Abed, se entregaron las llaves de las viviendas del barrio René Favaloro a 30 familias que llevaban más de dos décadas aguardando con paciencia el sueño de la casa propia. Sin embargo, la algarabía de la política duró muy poco tiempo: en las primeras horas de este viernes, la tragedia golpeó con extrema dureza a este flamante vecindario y dejó al descubierto una marea de dudas que hoy inquietan a toda la provincia de Mendoza.
Alrededor de las 5 de la madrugada, un voraz incendio desatado en la vivienda número 9 de la manzana B acabó con la vida de un hombre de aproximadamente 40 años que se encontraba solo en el interior del inmueble. Tras el arduo e intempestivo trabajo del personal de emergencias para sofocar las llamas que devoraron la estructura con una rapidez aterradora, el desenlace fue el más desgarrador posible. Frente a este trágico suceso, el máximo respeto hacia la memoria del fallecido y las condolencias a sus allegados deben guiar el dolor de una comunidad conmocionada que aún no sale de su asombro.

Sin embargo, en paralelo a la profunda aflicción, surgen de manera inmediata e inevitable preguntas de un peso abrumador. ¿Cómo es posible que una edificación totalmente a estrenar, financiada y construida bajo la directa supervisión del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) y entregada hace tan solo un mes, sea destruida por las llamas de una forma tan violenta y acelerada? Las pericias judiciales, policiales y bomberiles iniciadas en el lugar tendrán la tarea urgente, impostergable e ineludible de determinar el punto exacto de origen del fuego y las causas subyacentes del siniestro. No obstante, en el pulso cotidiano de la provincia y entre los propios habitantes del Este mendocino, la desconfianza y la sospecha ya comenzaron a ganar terreno.
Las conjeturas preliminares que circulan en la opinión pública abarcan desde posibles fallas de infraestructura básica hasta hipótesis sobre una presunta intencionalidad, cuestiones que la investigación judicial deberá esclarecer con peritajes científicos inapelables. Pero más allá del desencadenante específico, resulta fundamental que los organismos estatales brinden explicaciones transparentes sobre las condiciones edilicias al momento de la recepción del barrio. Una vivienda social recién inaugurada debe garantizar estándares intransigibles de seguridad, particularmente en sus conexiones eléctricas, de calefacción y de gas. ¿Existió un control técnico suficiente antes del simbólico corte de cinta?

El desgarrador contraste entre la postal institucional de la entrega de llaves —donde el mandatario provincial y el jefe comunal celebraron ante la prensa la concreción de una obra largamente esperada— y las imágenes actuales de escombros y humo en Los Barriales resulta penoso e indignante. La política pública no puede concluir cuando se apagan las cámaras de la inauguración; requiere una responsabilidad constante y un compromiso inquebrantable con la calidad de vida y la integridad física de los adjudicatarios.
El trágico deceso de este mendocino demanda respuestas contundentes y una claridad absoluta. La provincia no puede permitirse archivar este drama sin un esclarecimiento total. Los familiares de la víctima y los vecinos que habitan las viviendas contiguas exigen certeza, contención y la seguridad irrevocable de que el sueño del hogar no se transforme en una trampa fatal. Es tiempo de investigaciones serias, sin complacencias ni dilaciones.
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