TINI Y EL FANTASMA DE BRITNEY SPEARS: LA AUDITORÍA QUE PUSO EN JAQUE EL CONTROL DE SU CARRERA
La cantante argentina terminó después de 15 años su vínculo profesional con su padre, Alejandro Stoessel, y solicitó una auditoría para conocer cómo fueron administrados los ingresos, derechos e imagen vinculados con su trayectoria artística. El caso generó comparaciones con Britney Spears, aunque existen importantes diferencias legales.
Desde Mendoza, la noticia que sacudió al mundo del espectáculo argentino tiene como protagonista a Tini Stoessel. La cantante atraviesa una profunda reestructuración de su carrera luego de ponerle fin al vínculo profesional que durante 15 años mantuvo con su padre, Alejandro Stoessel, quien estuvo al frente de la representación y de buena parte de la estructura económica vinculada con su actividad artística.
Tras la finalización del contrato, Tini impulsó una auditoría para revisar cómo fueron administrados los ingresos y derechos generados durante ese período. Según las conclusiones difundidas por distintos medios a partir del relevamiento, los derechos económicos relacionados con su carrera y su imagen estarían vinculados actualmente a sociedades en las que la artista no tendría participación accionaria ni capacidad de decisión.
Uno de los puntos que más llamó la atención es que, según la información difundida, Tini habría facturado en determinados períodos por la prestación de servicios artísticos, mientras que las sociedades que canalizaban contratos vinculados con su actividad registraban ingresos considerablemente superiores. La auditoría también habría detectado que la cantante no figuraba como autorizada para operar las cuentas de varias de esas compañías.
La situación generó además una fuerte repercusión por tratarse de un conflicto entre una reconocida artista y su propio padre. Sin embargo, hasta el momento no existe una resolución judicial que determine la comisión de un delito. Las versiones sobre eventuales irregularidades forman parte de una disputa que todavía podría derivar en nuevas acciones legales y cuya responsabilidad deberá establecerse, eventualmente, mediante pruebas y decisiones judiciales.
EL FANTASMA DE BRITNEY
La comparación con Britney Spears surgió rápidamente, aunque los casos son diferentes. La estrella estadounidense estuvo sometida durante aproximadamente 13 años a una tutela judicial que otorgaba a terceros un amplio control sobre aspectos personales y financieros de su vida. Esa tutela terminó en noviembre de 2021.
En el caso de Tini no existe una tutela ni una restricción judicial de ese tipo. El eje del conflicto es otro: quién controla las sociedades, los contratos y los derechos económicos generados por una carrera que comenzó cuando la artista era adolescente.
La pregunta que atraviesa ambas historias, sin embargo, resulta similar: ¿quién tiene realmente el control sobre el patrimonio que genera una estrella cuando otras personas administran su carrera?
TINI SIGUE ADELANTE
Mientras intenta ordenar esta situación, la cantante continúa con sus proyectos musicales y su agenda internacional. Su propuesta FUTTTURA representa una nueva etapa artística y contempla presentaciones en distintos países, consolidando una carrera que comenzó con Violetta y que luego se expandió hacia el pop latino.
Por ahora, el conflicto familiar y económico continúa abierto. La auditoría puso sobre la mesa interrogantes sobre el manejo de una carrera construida durante más de una década y abrió una nueva etapa para Tini: la de recuperar, según su reclamo, un mayor control sobre los frutos económicos de su propio trabajo.
Fuentes consultadas: El Sol, Infobae