REALIDAD VS. FANTASÍA: ¿EL PRESIDENTE ESTÁ DESCONECTADO DE LA REALIDAD?
Ante el empresariado reunido en el hotel Alvear, el Presidente llevo adelante una conferencia exponiendo un inusitado RELATO LIBERTARIO, desplegando una batería de cifras falsas, distorsionadas y sumando explicaciones insólitas sobre la caída del consumo y el desempleo. Un repaso punto por punto que desmiente ese fantasioso milagro económico oficial.
En una nueva edición del *Council of the Americas*, el presidente Javier Milei volvió a subirse al atril con su habitual guion de triunfalismo macroeconómico. Frente a un auditorio de ejecutivos e inversores, el mandatario afirmó que la economía experimenta una «recuperación récord», tildó de «ignorantes» a los analistas que advierten sobre una recesión heterogénea y minimizó el impacto del costo de vida sobre las familias asegurando que «ya cumplió con sus promesas».
Sin embargo, detrás del tono enfático y la pirotecnia discursiva, el desglose de los datos duros evidencia severas distorsiones entre la narrativa libertaria y la realidad que atraviesan la industria, el comercio y los trabajadores.

El sesgo de los números: Las falsedades del discurso
El «rebote histórico» contra la caída de la producción: Milei celebró ante los empresarios que la economía registra un crecimiento acumulado destacado. Lo que omitió el mandatario es que la comparación se realiza frente al desplome histórico de 2024 (donde el PBI cayó más de un 3%). Los indicadores industriales y de la construcción actuales muestran que la producción manufacturera y los despachos continúan en terreno negativo en la medición interanual, lejos de un proceso de expansión genuino.
La «baja de la inflación» y la pérdida del poder adquisitivo: Si bien el Gobierno exhibe la desaceleración del índice de precios mensual como una victoria absoluta, oculta el efecto acumulativo de las tarifas y servicios básicos, que registran subas superiores al 500% y 900% respectivamente. La inflación baja no porque la economía sane, sino por la aniquilación del poder de compra y la caída drástica del consumo en la canasta básica.
El desempleo ignorado y la culpa a la natalidad: En uno de los tramos más insólitos de su intervención, Milei vinculó los problemas de desarrollo y sustentabilidad futura a la «baja de la natalidad» y criticó las leyes de derechos reproductivos. Esta desacertada lectura desvía la atención de la causa real del desajuste social: la destrucción de puestos de trabajo formales en las PYMES y el sector privado no extractivo a raíz de la apertura indiscriminada y el parate de la obra pública. Adicionalmente, desconoce, o niega los datos sobre la caída de la natalidad en el país y en el mundo, hecho sucedido previo a las leyes que acusa de ser las causas de esta baja, cómo si esas supuestas consecuencias pudieran viajar en el tiempo. Seguramente el momento de la noche más delirante y desconectado de la realidad
Un país a dos velocidades
El Presidente atacó duramente el concepto de una economía que avanza «a dos velocidades», tildándolo de «monumento a la ignorancia». No obstante, las estadísticas de su propio Ministerio de Economía y del INDEC respaldan este fenómeno: mientras los sectores extractivos de enclave (minería, energía y agro de exportación) muestran números positivos, el mercado interno, el comercio minorista y la industria nacional se hunden en un declive continuo.
Intentar sostener frente al establishment que «la película es la mejor de la historia» resulta una provocación para los millones de argentinos que sufren aumentos desmedidos de tarifas, caída real de sus ingresos y endeudamiento familiar para pagar alimentos. El relato libertario resiste dentro de un salón de hotel de lujo, pero colapsa cuando se lo contrasta con los balances de las pymes y los mostradores del comercio de barrio.