POBREZA EN ARGENTINA: UN ECONOMISTA ANTICIPÓ QUÉ PODRÍA PASAR EN EL SEGUNDO SEMESTRE
Leopoldo Tornarolli, investigador del CEDLAS de la Universidad Nacional de La Plata, analizó los factores que pueden influir en el próximo índice oficial de pobreza. Según su lectura, el indicador podría mantenerse en niveles similares a los registrados durante el primer semestre, aunque la evolución de los ingresos, los salarios y el empleo será determinante.
El próximo informe oficial sobre pobreza e indigencia en Argentina estará nuevamente bajo la mirada de economistas, organizaciones sociales y autoridades, después de que el último dato del INDEC mostrara un cambio respecto de la tendencia que se había registrado durante los períodos anteriores.
En ese contexto, el economista Leopoldo Tornarolli, investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata, analizó qué podría ocurrir con el indicador durante el segundo semestre de 2026.
Su estimación es que no habría una variación significativa respecto del dato correspondiente al primer semestre. Tornarolli sostuvo que el próximo porcentaje podría ubicarse aproximadamente un punto por encima o por debajo del registro anterior, aunque aclaró que no espera grandes modificaciones.
La proyección del especialista no constituye todavía un dato oficial. El resultado definitivo será determinado por el INDEC cuando publique la medición correspondiente al segundo semestre.
QUÉ FACTORES PUEDEN MODIFICAR EL ÍNDICE
Para explicar qué puede ocurrir con la pobreza, Tornarolli puso el foco principalmente en dos variables: los ingresos de los hogares y el costo de las canastas utilizadas para establecer las líneas de pobreza e indigencia.
El indicador oficial compara los ingresos de los hogares con el valor de determinadas canastas. Por ese motivo, no alcanza con observar únicamente la inflación general para anticipar el resultado.
También resulta importante saber cómo evolucionaron los ingresos de las familias durante el período analizado y si esos ingresos lograron acompañar el aumento del costo de los bienes y servicios necesarios para superar las líneas establecidas por el organismo estadístico.
El investigador explicó que durante parte de 2024 y 2025 se produjo una situación que favoreció la reducción del indicador: el precio de las canastas aumentó, en determinados períodos, a un ritmo inferior al de la inflación general.
Ese comportamiento generó un margen que contribuyó a que más hogares quedaran por encima de las líneas utilizadas en la medición.
Sin embargo, esa relación comenzó posteriormente a mostrar un comportamiento menos uniforme.
LA RELACIÓN ENTRE INFLACIÓN Y CANASTAS
Uno de los puntos destacados por Tornarolli fue precisamente el comportamiento de las canastas.
Durante algunos meses, las canastas aumentaron por encima de la inflación; durante otros, ocurrió lo contrario. Esa dinámica hizo que el efecto favorable observado anteriormente dejara de ser tan constante.
Por eso, según su análisis, ya no sería suficiente con observar si la inflación continúa desacelerándose para determinar qué ocurrirá con la pobreza.
La evolución del costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y de la Canasta Básica Total (CBT) tiene una importancia específica para el cálculo de los niveles de indigencia y pobreza.
La primera establece el umbral utilizado para identificar la indigencia, mientras que la segunda incorpora además otros bienes y servicios necesarios para determinar la línea de pobreza.
En consecuencia, los cambios en esos valores tienen una incidencia directa sobre la cantidad de hogares y personas que quedan por encima o por debajo de los límites estadísticos.
EL TRABAJO SERÁ UNA DE LAS VARIABLES CLAVE
Otro de los elementos señalados por el investigador es el comportamiento del mercado laboral.
Según Tornarolli, aproximadamente el 75% de los ingresos de los hogares proviene del trabajo, por lo que la evolución de los salarios, el empleo y las condiciones laborales será fundamental para entender el próximo dato de pobreza.
Esto significa que una mejora o deterioro de los ingresos laborales puede modificar significativamente la situación económica de los hogares.
Por ese motivo, el especialista planteó que será necesario observar qué ocurrió con los salarios durante el segundo semestre, pero también qué pasó con el empleo y con la capacidad de los trabajadores para sostener sus ingresos frente al costo de vida.
El comportamiento del mercado laboral será entonces uno de los datos a seguir cuando se publique el próximo informe oficial.
CÓMO EVOLUCIONÓ LA POBREZA EN LOS ÚLTIMOS PERÍODOS
Los datos oficiales muestran que la pobreza tuvo una fuerte variación desde el primer semestre de 2024.
Durante ese período alcanzó el 52,9% de las personas, el nivel más elevado de la serie reciente mencionado por el especialista.
Posteriormente se registraron los siguientes valores:
- Primer semestre de 2024: 52,9%.
- Segundo semestre de 2024: 38,1%.
- Primer semestre de 2025: 31,6%.
- Segundo semestre de 2025: 28,2%.
- Primer semestre de 2026: 32,3%.
El último registro, correspondiente al primer semestre de 2026, implicó un aumento de 4,1 puntos porcentuales respecto del semestre anterior y marcó un cambio respecto de la trayectoria descendente que se había observado previamente.
La indigencia también aumentó durante el primer semestre de 2026 y alcanzó el 7,5% de la población, según los datos difundidos tras la publicación del INDEC.
QUÉ ESPERA EL ECONOMISTA PARA EL PRÓXIMO DATO
Frente a este escenario, Tornarolli planteó una perspectiva de relativa estabilidad para la próxima medición.
El investigador consideró que el índice de pobreza del segundo semestre podría ubicarse en un nivel cercano al registrado durante la primera mitad del año. Su estimación contempla una diferencia aproximada de un punto porcentual en cualquiera de las dos direcciones, pero no anticipa una modificación de gran magnitud.
Esto significa que, de cumplirse esa estimación, el próximo informe no mostraría una variación sustancial respecto del 32,3% registrado durante el primer semestre.
De todos modos, se trata de una proyección de un especialista y no de una cifra oficial. El resultado dependerá de los datos que releve y procese el INDEC para el período correspondiente.
EL PRÓXIMO INFORME SERÁ CLAVE
La próxima publicación oficial permitirá determinar si la evolución de los ingresos y de las canastas terminó produciendo un cambio significativo durante la segunda mitad de 2026.
El comportamiento del empleo y de los salarios será otro de los aspectos centrales para interpretar el resultado.
La evolución reciente muestra que el indicador puede cambiar en períodos relativamente cortos cuando se modifica la relación entre los ingresos de los hogares y el costo de las canastas. Por eso, la publicación del próximo informe permitirá contrastar las estimaciones realizadas por especialistas con el resultado estadístico oficial.
Mientras tanto, la proyección de Tornarolli apunta a un escenario de pocas modificaciones respecto del primer semestre, aunque con variables económicas y laborales que todavía pueden incidir sobre el resultado final.
Fuentes consultadas:
INDEC