NUEVO GOLPE AL BOLSILLO MENDOCINO: LA LUZ VUELVE A SUBIR Y LOS SERVICIOS SE LLEVAN UN 20% DEL SUELDO PROMEDIO
Nación autorizó un nuevo retoque en la tarifa eléctrica mayorista que impacta de lleno en las boletas locales. Con salarios estancados que no le ganan a la inflación acumulada, el costo de vida en Mendoza no da tregua mientras la ansiada reactivación económica brilla por su ausencia.
Apretar el interruptor en Mendoza se ha convertido en un acto de cautela financiera. A partir de este mes, los usuarios de la provincia recibirán boletas de electricidad con una nueva suba promedio del 3,4%. Si bien a simple vista el porcentaje que convalidó el Ente Provincial Regulador Eléctrico (EPRE) a través de la Resolución 173/2026 pareciera moderado, la realidad del bolsillo mendocino cuenta una historia muy distinta: este ajuste no llega de forma aislada, sino que se amontona sobre una catarata de aumentos que viene ahogando el consumo familiar desde que comenzó el año.
La medida responde a la actualización de los precios mayoristas fijada por la Secretaría de Energía de la Nación para el trimestre agosto-octubre. Aunque el componente provincial —el Valor Agregado de Distribución (VAD)— no sufrió modificaciones debido a que la inflación del trimestre previo no perforó el techo técnico del 7%, el trasfondo sigue siendo alarmante. Vale recordar que venimos de soportar incrementos escalonados en el servicio eléctrico, como el 3,7% aplicado en febrero y la durísima suba del 12% promedio sufrida en mayo. En apenas ocho meses, la factura de luz acumula un incremento superior al 20%, sin contar el recorte progresivo en la cobertura de los subsidios energéticos.

Esta seguidilla de ajustes golpea de frente a una economía provincial que continúa paralizada, sin señales claras de despegue. Mientras desde los despachos oficiales se prometen brotes verdes, la cotidianeidad del mendocino promedio está marcada por la pérdida sistemática de poder adquisitivo. De acuerdo a los últimos datos sobre el mercado laboral, el sueldo medio en la provincia apenas ronda el millón y medio de pesos en el sector formal, ubicando a Mendoza en los puestos más relegados de las escalas salariales del país.
En este contexto de recesión, mantener una vivienda en la provincia se ha vuelto un desafío titánico. Sumando electricidad, gas, agua potable y transporte público, la canasta básica de servicios esenciales ya devora en promedio entre un 15% y un 20% del salario neto de un trabajador formal local. Para aquellos que se desempeñan en el comercio, la agricultura o la informalidad, el impacto es aún más despiadado, absorbiendo hasta una cuarta parte del ingreso mensual.
Las promesas de equilibrio macroeconómico no se traducen en alivio cotidiano para las pymes ni para las familias del Gran Mendoza. Mientras el consumo en los comercios de cercanía sigue en caída libre por la falta de dinero circulante, el costo del servicio eléctrico se consolida como un peaje infranqueable. Las boletas seguirán llegando con montos más abultados y los hogares mendocinos deberán continuar haciendo malabares para mantener encendida la luz en medio de un panorama productivo que no da respuestas.
FUENTES: Boletín Oficial de la Provincia de Mendoza (Resolución EPRE N° 173/2026), Secretaría de Energía de la Nación (Resolución N° 190/2026), Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), IIEP UBA-Conicet