NATALIO MEMA IBA EN LA CAMIONETA OFICIAL QUE COMETIÓ VARIAS INFRACCIONES EN LA RUTA. SILENCIO DEL GOBIERNO Y LOS GRANDES MEDIOS DE MENDOZA
Registraron a una Ford Ranger del Gobierno provincial circulando a más de 160 km/h y realizando sobrepasos peligrosos con un ministro a bordo, sorprende cómo los portales más tradicionales prefirieron mirar para otro lado, antes que incomodar al gobernador y su candidato.
Mientras a cualquier vecino o vecina que sale a trabajar se le exige tener la Revisión Técnica Obligatoria al día, llevar las luces encendidas y respetar los límites de velocidad bajo amenaza de severas fotomultas e infracciones altísimas, las reglas del juego parecen ser muy distintas cuando se trata del parque automotor del Estado.
En los últimos días, un indignado automovilista registró el recorrido de una camioneta Ford Ranger 4x4 (dominio AH-766-HW) inscripta a nombre del Ejecutivo provincial. El vehículo circulaba a gran velocidad —superando holgadamente los 160 kilómetros por hora— y realizando maniobras imprudentes sobre la Ruta 143, en el tramo entre San Carlos y San Rafael. El agravante no es menor: ese corredor se encuentra transitando obras de reconstrucción, con sectores en ripio, desvíos y señalización de máxima precaución.
Pocas horas después se confirmó quién era el pasajero del vehículo oficial: se trataba del ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, Natalio Mema, quien se dirigía a un evento institucional en el Sur mendocino. El contraste es aplastante: la misma cartera gubernamental que diseña e impulsa las políticas de transporte e infraestructura de la provincia se desplazaba violando la Ley Nacional de Tránsito y poniendo en riesgo vidas sobre una ruta en obra.

El conductor indignado, que filmó a la camioneta oficial, mostró la velocidad a la que fue sobrepasado, como referencia de las infracciones y el peligro generado por el funcionario predilecto de Cornejo para sucederlo.
El ex concejal de la UCR Miqueas Burgoa utilizó sus redes sociales para interpelar públicamente al funcionario, cuestionando la urgencia institucional y señalando la falta de justificación para el exceso de velocidad en un tramo en obras. Frente a la viralización de las imágenes y la exigencia formal de explicaciones, la ausencia de una respuesta oficial o aclaración por parte del Ejecutivo provincial acentuó el descontento, dejando en evidencia una actitud de hermetismo frente al uso indebido de los recursos públicos y el incumplimiento de las normas de tránsito.
Sin embargo, tan grave como la imprudencia en el asfalto es el comportamiento de los principales medios de comunicación tradicionales de la provincia. Salvo honrosas excepciones regionales o portales digitales independientes, los grandes diarios y noticieros que marcan la agenda pública decidieron omitir o minimizar el episodio de manera escandalosa.
Ese mismo ecosistema mediático que dedica horas de pantalla y tapa a juzgar el comportamiento de los conductores comunes o a pedir más mano dura vial, archivó bajo un espeso manto de silencio el exceso de velocidad del ministro. La pauta publicitaria y el blindaje oficial volvieron a imponerse sobre el compromiso informativo y la imparcialidad.
El uso de los bienes del Estado pagados con los impuestos de la comunidad no otorga coronita ni inmunidad para convertir las rutas en pistas de carreras. Cuando los encargados de gestionar la ley son los primeros en vulnerarla ante la complicidad del periodismo cortesano, el verdadero peligro en el camino es la impunidad.