MULTITUDINARIA MARCHA EN MENDOZA EN CONTRA EXTRANJERIZACIÓN DEL TERRITORIO NACIONAL
El oficialismo retiró el capítulo sobre venta de tierras a extranjeros ante la falta de votos, pero eso no frenó una movilización multitudinaria en el centro mendocino que las cifras oficiales, una vez más, intentaron achicar.
El Gobierno nacional pensó que retirando el capítulo 7 del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada —el que habilitaba a extranjeros a quedarse con más tierra rural argentina— la protesta se iba a desinflar. Se equivocó. Este jueves, pese a que el oficialismo sacó ese apartado de la sesión del Senado por no tener los votos, miles de mendocinos igual salieron a la calle. La consigna fue clara: no alcanza con esconder la letra chica, la ley completa tiene que caer.
La concentración arrancó pasadas las 17.30 en San Martín y Peatonal Sarmiento, con banderas del MST, la JP, La Cámpora, el PCR, Libres del Sur y el Movimiento Evita, más una cantidad enorme de mendocinos autoconvocados que no responden a ninguna sigla. Cuando la columna se puso en marcha, se extendía por siete cuadras del centro de la ciudad. Bajo la consigna "La Patria no se vende", la gente recorrió las calles exigiendo que el Congreso no vuelva a intentar colar, con otro nombre o en otro paquete, la venta de tierras estratégicas —con agua, con recursos, con soberanía— al mejor postor extranjero.
Acá conviene decir las cosas con todas las letras: los números que circularon en algunos medios ("unas 5.000 u 8.000 personas") quedan cortos frente a lo que efectivamente se vio en las calles del centro mendocino. Una columna de siete cuadras de ancho de gente, sostenida durante horas, no se explica con una cifra que cualquier lector que estuvo ahí puede desmentir con los propios ojos. No es la primera vez que las estimaciones oficiales o periodísticas minimizan una movilización popular para bajarle el impacto político; sucede en cada marcha grande, en cada ciudad, y Mendoza no fue la excepción.
La protesta mendocina fue parte de una jornada nacional que tuvo su epicentro en el Congreso de la Nación, donde miles de personas resistieron horas de operativo con gases e hidrantes mientras adentro el Senado avanzaba igual con desalojos exprés, cambios en la Ley de Manejo del Fuego y límites a expropiaciones. El capítulo de tierras cayó por ahora, pero el resto del paquete siguió su curso, lo que explica por qué la bronca no se apagó ni en Buenos Aires ni en el interior.
Que el Gobierno haya retirado el capítulo más resistido no es una victoria completa ni mucho menos un gesto de escucha: es una maniobra de supervivencia legislativa ante la certeza de la derrota en el recinto. La ley de tierras rurales, sancionada en 2011, sigue vigente tal como está, pero el oficialismo ya avisó que insistirá con un proyecto aparte. Ahí está la clave de por qué la gente, en Mendoza y en el resto del país, decidió marchar igual: sabe que un capítulo bajado no es un capítulo enterrado, y que la única garantía real contra la extranjerización de los recursos estratégicos es sostener la presión en la calle.
Fuentes consultadas: Infobae, Agencia FARCO