MILEI TUVO QUE SUSPENDER EL VIAJE QUE TENÍA PROGRAMADO A LONDRES POR EL ABRUPTO CAMBIO DE POSICIÓN DEL GOBIERNO
El presidente había cancelado primero la "Argentina Week" y ahora bajó también su visita a la Universidad de Oxford, prevista para el 24 de octubre. La decisión llega apenas un día después de que el primer ministro británico Andy Burnham prometiera ser "implacable" en la defensa de los kelpers, y contrasta con la sintonía que el propio Gobierno mantenía con Londres hasta hace muy poco tiempo.
Javier Milei suspendió el viaje a Londres que tenía programado para fines de octubre, en medio de la escalada diplomática con el Reino Unido por la causa Malvinas. La decisión se conoció este jueves por la tarde, luego de que en la Casa Rosada se asegurara horas antes que la actividad se mantenía en pie.
El Gobierno ya había dado de baja, en un primer momento, la "Argentina Week" que se iba a realizar en la capital británica, con el argumento de que el evento se trasladaría a París a fines de septiembre. Sin embargo, todavía sostenía la visita del presidente a la Universidad de Oxford, agendada para el 24 de octubre. Esa actividad también quedó descartada: en el entorno presidencial confirmaron que Milei no viajará a Londres para ninguna actividad.
La marcha atrás se produce un día después de que el primer ministro británico, Andy Burnham, advirtiera ante el Parlamento que su gobierno será "implacable" a la hora de defender a los habitantes de las islas, en el marco de un debate sobre presupuesto de Defensa. La respuesta llegó luego de una serie de medidas y denuncias impulsadas por la Argentina, entre ellas sanciones a petroleras británicas que operan en la plataforma continental en disputa.
Un giro que contrasta con la postura previa
La tensión actual convive con un antecedente que resulta difícil de pasar por alto: apenas un año y medio atrás, en 2024, el propio Milei recibió al ex primer ministro británico Boris Johnson y lo hizo subir al balcón de la Casa Rosada, un gesto inédito desde la guerra de 1982. En esa visita, lejos de plantear el reclamo de soberanía, el mandatario argentino le pidió a Johnson que le gestionara un encuentro con Mick Jagger, líder de los Rolling Stones.
Tampoco en abril de 2025, durante el homenaje a los excombatientes, la relación con los isleños ocupaba un lugar de confrontación: Milei llegó a dedicarles un pasaje de su discurso en el que expresó su deseo de que los propios malvinenses "decidan algún día votarnos con los pies". Aquella frase quedó lejos del tono que adoptó ahora en la cadena nacional en la que retomó la posición histórica de la diplomacia argentina.
El cambio de rumbo se da, además, en un contexto incómodo para la Casa Rosada: días atrás trascendió que Chile avanza junto al Reino Unido en la construcción de una ruta marítima comercial entre Punta Arenas y las Islas Malvinas, que reduciría a la mitad la distancia de navegación que hoy conecta a los isleños con Montevideo. La Cancillería argentina, a cargo de Pablo Quirno, y la Secretaría de Malvinas no presentaron hasta el momento una nota de protesta formal por ese acuerdo, pese a haber calificado como "unilaterales" e "ilegales" otras acciones británicas en la zona.
El trasfondo de todo este reacomodamiento discursivo también incluye la presión de Washington: el propio gobierno de Donald Trump había planteado revisar su posición de neutralidad sobre el conflicto, en un cruce que —según trascendió— busca forzar a Londres a un mayor reparto de cargas económicas dentro de la relación transatlántica.
Con la suspensión del viaje a Londres, el Gobierno argentino profundiza una agenda malvinera que, hasta hace apenas unos meses, no formaba parte de sus prioridades declaradas, y que ahora obliga a la administración libertaria a reacomodar vínculos, agendas y gestos que hasta ayer transitaban por un camino completamente distinto.