MILEI DICE QUE ES "UNA RIDICULEZ" QUE EL 80% NO LLEGA A FIN DE MES, MIENTRAS LOS NÚMEROS DICEN OTRA COSA

MILEI DICE QUE ES "UNA RIDICULEZ" QUE EL 80% NO LLEGA A FIN DE MES, MIENTRAS LOS NÚMEROS DICEN OTRA COSA

El presidente volvió a desestimar el reclamo por el poder adquisitivo compartiendo un video sobre la "época dorada" de la Avenida Corrientes, en medio de un desempleo en alza, un consumo de alimentos que no repunta y una morosidad familiar en niveles históricos.

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Por @SoyRumulus 24 de agosto de 2026

Hay una distancia que cada vez cuesta más disimular: la que separa el relato oficial de lo que muestran los indicadores. Este domingo, el presidente Javier Milei volvió a la carga contra quienes cuestionan el impacto de su programa económico en el bolsillo de los argentinos. En un posteo en redes sociales, compartió un fragmento de "La Noche de Mirtha" donde se hablaba de una supuesta "época dorada de la Avenida Corrientes" por la afluencia a teatros y restaurantes porteños, y sentenció que "cae a pedazos la estupidez mayúscula de que la gente no llega a fin de mes". Como si un teatro lleno en Buenos Aires alcanzara para explicar la macroeconomía de un país entero.

La frase no fue un exabrupto aislado: el propio mandatario redobló la apuesta al calificar de "ridiculez" que el 80% de los argentinos no llegue a fin de mes, y de paso descartó cualquier tipo de intervención estatal frente al endeudamiento de las familias, al que definió simplemente como "un problema entre privados". Cuesta encontrar una forma más elocuente de correr la mirada del propio Estado justo cuando los datos oficiales del propio Estado dicen lo contrario.


Porque mientras el Presidente elige la Avenida Corrientes como termómetro social, el INDEC —el mismo organismo que él suele citar cuando los números le sirven— informó que el desempleo llegó al 7,8% en el primer trimestre del año, el registro más alto en varios trimestres, con 1,1 millones de personas sin trabajo y una informalidad laboral que trepó al 44,2%, la más alta desde que existe la serie estadística actual. Ese es el marco de fondo sobre el que se sostiene el "no llegar a fin de mes" que el Presidente prefiere calificar de ridiculez.

A eso hay que sumarle el freno persistente del consumo de productos básicos. Según relevamientos de consultoras como Scentia y NielsenIQ, la venta de alimentos en supermercados, autoservicios y comercios de cercanía acumula meses consecutivos en baja, con caídas interanuales que en algunos rubros superaron el 20%. No se trata de que los argentinos dejaron de comprar televisores o indumentaria: dejaron de comprar comida, o directamente ajustaron lácteos, bebidas y productos de consumo diario para poder llegar a fin de mes. Esa es la parte de la película que no aparece en los videos de streaming nocturno.


Y después está, quizás, el dato más contundente de todos: la morosidad de las familias argentinas alcanzó en los últimos meses niveles históricos, con la irregularidad en préstamos personales y tarjetas de crédito escalando a más del 12%, la cifra más alta en al menos dos décadas. Los propios informes bancarios señalan que buena parte de esas deudas —más de la mitad, según algunos relevamientos— se destinó directamente a comprar alimentos. Es decir: los argentinos no solo dejaron de consumir, sino que además se endeudaron para poder comer, y hoy no pueden pagar esa deuda. Eso, lejos de ser "un problema entre privados", es la fotografía más cruda de un poder adquisitivo que no alcanza.

Frente a semejante cuadro, reducir el malestar social a una anécdota sobre la marquesina de un teatro porteño no es solo una lectura optimista de la realidad: es una forma de mirar para otro lado. Se puede discutir el diagnóstico económico, se puede debatir si el rumbo es el correcto o no, pero negar la existencia del problema con un video de streaming nocturno mientras la propia estadística oficial confirma el deterioro es, como mínimo, una desconexión preocupante entre el relato del Gobierno y lo que efectivamente pasa en la mesa de los argentinos.

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