MENDOZA VOTÓ DIVIDIDA: JURI Y SUAREZ APOYARON LA LEY, SAGASTI NI SIQUIERA PUDO VOTAR
El Senado dio media sanción a la Ley de Propiedad Privada con el respaldo de los dos radicales mendocinos, mientras que la peronista Anabel Fernández Sagasti quedó afuera de la votación pese a estar habilitada por Villarruel. La decisión se resolvió con un acuerdo entre Bullrich y el propio bloque de Mayans.
La representación mendocina en el Senado quedó lejos de ser pareja en la votación de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Mientras los radicales Mariana Juri y Rodolfo Suarez acompañaron con su voto afirmativo la iniciativa impulsada por el Gobierno nacional, la senadora peronista Anabel Fernández Sagasti quedó directamente sin poder participar de la sesión, en un episodio que generó fuerte polémica y que va mucho más allá de un simple trámite reglamentario.
Fernández Sagasti, que cursa un embarazo de riesgo de 32 semanas y tiene prohibido viajar desde Mendoza por indicación médica, había solicitado autorización para votar de manera remota. La vicepresidenta Victoria Villarruel se la había concedido de forma excepcional, aunque sujeta a la ratificación del propio cuerpo. Ahí empezó el verdadero problema: apenas comenzada la sesión, la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, presentó una moción para girar toda la discusión sobre el voto remoto a la Comisión de Asuntos Constitucionales, invocando el artículo 227 del reglamento. La moción se aprobó por unanimidad y, en los hechos, dejó a Fernández Sagasti -y también al radical catamarqueño Flavio Fama, recién operado de rodilla- sin ninguna posibilidad de votar.

Lo que convierte este episodio en algo más que un tecnicismo es lo que pasó en los días previos. Bullrich había calificado públicamente la autorización de Villarruel como un "mamarracho jurídico" y llegó a acusar a la propia vicepresidenta de "militar para el kirchnerismo" por permitir que una senadora opositora pudiera intervenir en una votación clave para el oficialismo. La polémica, sin embargo, no terminó ahí: la moción de Bullrich contó con el acompañamiento explícito del jefe del interbloque justicialista, José Mayans, y fue aprobada sin ninguna objeción del propio espacio de Fernández Sagasti. Es decir, la senadora quedó afuera de la sesión con el aval, no solo del oficialismo que buscaba destrabar la ley, sino también de su propio bloque político.
Ese acuerdo generó un fuerte malestar puertas adentro del peronismo. La senadora Juliana Di Tullio había planteado días antes, en la Comisión de la Banca de la Mujer, la necesidad de discutir mecanismos que permitieran a legisladoras en situación de cuidado ejercer su representación sin tener que viajar, y había defendido públicamente a su compañera de bloque. Que el propio interbloque terminara convalidando su exclusión de la votación dejó una señal incómoda: mientras puertas afuera el peronismo denunciaba un trato discriminatorio hacia Fernández Sagasti, puertas adentro sus propios referentes cerraban filas con la maniobra que la dejó sin voto.
Vale aclarar que, para el resultado final, la ausencia de Fernández Sagasti no cambió el desenlace: el capítulo de extranjerización de tierras, que era el que más la había motivado a anticipar su rechazo, terminó cayéndose de todos modos antes de la votación en particular. Pero el hecho de que una senadora embarazada, con indicación médica de reposo, haya quedado impedida de ejercer su representación en una sesión histórica de casi 12 horas, deja instalado un antecedente incómodo sobre los límites que el propio Senado -oficialismo y oposición por igual- está dispuesto a poner al ejercicio pleno de un mandato popular.
Fuentes consultadas: Ámbito, La Política Online, Perfil