MENDOZA, UN ESCENARIO QUE VIAJARÁ A LOS GOYA: DOS PELÍCULAS FILMADAS EN LA PROVINCIA REPRESENTARÁN A ARGENTINA Y CHILE
La virgen de la tosquera, de Laura Casabé, y Hangar rojo, de Juan Pablo Sallato, fueron elegidas por las academias de Argentina y Chile para competir por un lugar en la categoría Mejor Película Iberoamericana de los Premios Goya 2027. Las dos fueron rodadas en Mendoza y tienen detrás un mismo dato: el impacto de las políticas de incentivo audiovisual de la provincia.
Mendoza suele aparecer en las películas por sus montañas, sus viñedos, sus calles o la inmensidad de sus paisajes. Pero esta vez la noticia es diferente: dos películas filmadas en la provincia llegaron a la carrera de los Premios Goya 2027 representando a dos países distintos.
Por Argentina fue elegida La virgen de la tosquera, dirigida por Laura Casabé y basada en relatos de Mariana Enríquez. Por Chile, la seleccionada fue Hangar rojo, ópera prima de Juan Pablo Sallato. Ambas competirán en la categoría Mejor Película Iberoamericana de la 41.ª edición de los premios españoles.

La coincidencia tiene una segunda lectura que resulta especialmente interesante para Mendoza: las dos producciones utilizaron la provincia como territorio de rodaje y contaron con el impulso del Cash Rebate, el programa de nuestra provincia con incentivos a la producción audiovisual.
En el caso de La virgen de la tosquera, el rodaje se realizó tanto en Mendoza, cómo en Buenos Aires. La película había sido pensada originalmente para representar escenarios del conurbano bonaerense, pero las dificultades presupuestarias de aquel momento llevaron a trasladar buena parte de la producción a nuestra provincia. Según explicó su productor Alejandro Israel, el Cash Rebate fue una herramienta fundamental para poder concretar el rodaje.

Hangar rojo, en cambio, fue rodada íntegramente en Mendoza durante tres semanas. La película reconstruye desde territorio mendocino las primeras horas del golpe de Estado de 1973 en Chile y cuenta la historia de un capitán de la Fuerza Aérea que debe decidir entre obedecer las órdenes recibidas o intentar preservar vidas.
Y acá aparece la pregunta que quizás sea más importante que la propia presencia en los Goya:
¿Que posibilidad tiene Mendoza de convertirse en una plaza donde realmente se pueda producir cine?
La diferencia entre recibir producciones y servir de escenario, a contar con una industria audiovisual propia y sólida, no es menor.
Cuando una película llega a una provincia no solamente llegan guiones, productores, director y (algunos) actores. También se necesitan técnicos, productores, transporte, alojamiento, gastronomía, alquiler de equipos, servicios especializados, locaciones y una estructura capaz de resolver los problemas cotidianos de un rodaje.
Ese entramado, y el sostenimiento en el tiempo del mismo, es el que permite hablar de una industria y no solamente de una locación o plaza atractiva.
El propio desarrollo de estas dos películas muestra esa evolución. Hangar rojo encontró en Mendoza las condiciones para realizar la totalidad de su rodaje. La virgen de la tosquera, por su parte, transformó las dificultades de producción en una oportunidad para reconstruir en la provincia los espacios narrativos del conurbano bonaerense.
Además, ambas producciones tuvieron recorrido internacional. La virgen de la tosquera pasó por Sundance y Sitges, mientras que Hangar rojo tuvo su estreno mundial en la Berlinale y luego circuló por festivales como Málaga, Guadalajara y BAFICI.
Eso permite mirar la madurez de esta incipiente industria (pero no novel), desde otro lugar.
El verdadero valor para Mendoza no está solamente en que una película filmada aquí aparezca mencionada en la carrera por un Goya. Está en la posibilidad de que cada producción siga sumando experiencia, contactos, proveedores, técnicos y conocimiento que puedan ser utilizados en la siguiente.
La industria audiovisual necesita continuidad. Un rodaje aislado puede ser una oportunidad. Una sucesión de producciones puede empezar a construir un ecosistema.
Y quizás ese sea el dato más interesante de esta historia: mientras La virgen de la tosquera y Hangar rojo buscan avanzar hacia los Goya 2027, Mendoza también está rindiendo su propio examen.
No como paisaje, si no Como territorio capaz de producir cine.