MENDOZA PONE EN MARCHA UN NUEVO OPERATIVO CONTRA LA LOBESIA BOTRANA Y BUSCA PROTEGER 130.000 HECTÁREAS DE VID
El ISCAMEN inició la campaña 2026/2027 para combatir la polilla de la vid. El operativo alcanzará a más de 9.000 productores y combinará feromonas, tratamientos aéreos, drones, aplicaciones terrestres y monitoreo permanente. La campaña anterior logró reducir cerca de un 70% las detecciones de la plaga.
Mendoza puso en marcha una nueva campaña para controlar la Lobesia botrana, conocida como polilla de la vid, una de las principales amenazas fitosanitarias para la producción vitivinícola. El operativo 2026/2027 es llevado adelante por el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN) y contempla acciones en unas 130.000 hectáreas de viñedos, con asistencia para más de 9.000 productores de toda la provincia.
El operativo comenzó el jueves 10 de septiembre y fue diseñado a partir de los resultados obtenidos durante la campaña anterior, además de la experiencia acumulada en el manejo integrado de la plaga. La estrategia busca mantener las poblaciones del insecto por debajo del umbral de daño económico y reducir su impacto sobre los viñedos mendocinos.
La campaña 2025/2026 dejó resultados considerados positivos por las autoridades. La red oficial de monitoreo registró una disminución cercana al 70% en las detecciones de Lobesia botrana respecto de la temporada anterior, mientras que las acciones de control alcanzaron más de 130.000 hectáreas y beneficiaron a más de 9.000 productores.
Un operativo con distintas herramientas de control

El programa provincial volverá a utilizar la Técnica de Confusión Sexual, basada en la colocación de difusores que liberan feromonas sintéticas en los viñedos. El objetivo es interferir en la capacidad de los machos para localizar a las hembras y, de esa manera, reducir el apareamiento y la reproducción del insecto.
Para esta primera etapa se prevé asistir con difusores a unas 50.000 hectáreas de vid, principalmente en sectores donde exista una presión poblacional media o alta. La distribución se realizará de acuerdo con los datos obtenidos mediante el monitoreo de la plaga.
Otra de las herramientas será el servicio de tratamientos aéreos, que contempla el uso de productos insecticidas específicos de bajo impacto ambiental, registrados ante SENASA y pertenecientes a la categoría IV o Banda Verde.
El esquema prevé una cobertura de hasta 180.000 hectáreas de vid, principalmente en los oasis Norte y Este, con una o más intervenciones según la evolución de la plaga y las necesidades determinadas por el programa.
En las zonas donde las características productivas, geográficas u operativas no permitan el ingreso de aeronaves, el operativo incorporará drones aplicadores, una alternativa que permite intervenir con mayor precisión en parcelas donde no resulte viable utilizar aviones.
También habrá asistencia para aplicaciones terrestres

Una tercera línea de trabajo estará destinada a los sectores donde no puedan realizarse tratamientos aéreos. En esos casos, el ISCAMEN prevé adquirir insecticidas específicos de bajo impacto ambiental para que sean aplicados directamente por los productores.
El programa contempla una cobertura de aproximadamente 47.500 hectáreas mediante aplicaciones terrestres. Dentro de esa superficie se incluyen unas 7.500 hectáreas correspondientes a viñedos bajo producción orgánica, para los cuales se utilizarán productos compatibles con este tipo de manejo.
Los productores recibirán acompañamiento técnico del ISCAMEN para determinar los momentos adecuados de aplicación y las recomendaciones necesarias para el control de la plaga.
A esto se sumará el uso de feromonas pulverizables, especialmente destinado al manejo de la segunda generación de Lobesia botrana. Esta herramienta tendrá una capacidad de cobertura prevista de unas 70.000 hectáreas y podrá ser aplicada mediante aeronaves o drones, de acuerdo con las características de cada zona.
El monitoreo será clave durante toda la campaña

Además de las distintas herramientas de control, el ISCAMEN reforzará la red oficial de monitoreo mediante la adquisición de trampas e insumos específicos.
El seguimiento permitirá conocer cómo evolucionan las poblaciones del insecto en los diferentes oasis productivos de Mendoza y determinar cuándo y dónde es necesario realizar nuevas intervenciones.
La estrategia forma parte del denominado Manejo Integrado de Plagas, que combina diferentes procedimientos y técnicas para obtener resultados efectivos y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental.
El programa de control de Lobesia botrana se desarrolla desde 2016 y cuenta con el respaldo de la Ley Nacional 27.227, que declaró de interés nacional el control de la plaga, además de la Ley Provincial 9.076 y la normativa específica que establece recomendaciones para las acciones de control.
Desde el Gobierno de Mendoza remarcaron que el objetivo no es solamente reducir la presencia de la plaga, sino también proteger el patrimonio fitosanitario provincial y garantizar las condiciones necesarias para la comercialización de la producción vitivinícola tanto en el mercado interno como en el exterior.
El operativo 2026/2027 buscará así dar continuidad a los resultados alcanzados durante la temporada anterior y sostener bajo control una plaga que representa una amenaza permanente para uno de los principales sectores productivos de Mendoza.