"MALEDUCADOS" Y "SIN NIVEL": EL PAPELÓN DE CULTURA DE MENDOZA QUE LLEVÓ A NOVARESIO A RESPONDER A LOS MALTRATOS
El periodista y escritor denunció en redes un trato desconsiderado por parte de la organización de la Subsecretaría de Cultura, que primero lo invitó a presentar su novela y después lo dejó sin fecha ni respuestas claras. El episodio expone, una vez más, las fallas de gestión de un área que parece no aprender de sus propios traspiés
La Feria del Libro de Mendoza, que se realizará del 1 al 11 de octubre en el Espacio Cultural Julio Le Parc, todavía no arrancó y ya dejó una polémica que la Subsecretaría de Cultura provincial debería haber evitado. Luis Novaresio, periodista y conductor de A24, había sido invitado por funcionarios del área para presentar su primera novela, Todo por amor, pero no todo. Lo que debía ser una gestión de rutina —coordinar fecha, horario y logística con un autor convocado— terminó convertido en un nuevo capítulo de la desorganización que, lamentablemente, viene caracterizando a la gestión cultural mendocina.
Del silencio a la bronca pública
Según relató el propio Novaresio, con el correr de los días dejó de recibir precisiones sobre su participación y decidió consultar directamente a uno de los funcionarios que lo había invitado. La respuesta, lejos de aclarar el panorama, terminó de confirmarle que algo no estaba funcionando bien: interpretó el trato recibido como un "destrato" y un "ninguneo". El malestar se hizo público este viernes, cuando una seguidora le preguntó por X si finalmente estaría en la Feria, y el periodista no se guardó nada: calificó a los responsables de la organización como "no organizadores", "maleducados" y con un alto "nivel de destrato", en una publicación que después decidió eliminar.

La respuesta oficial, tan tardía como la comunicación previa
Recién después de la repercusión mediática, desde la Subsecretaría de Cultura salieron a dar explicaciones. Fuentes oficiales reconocieron que efectivamente habían invitado a Novaresio para dos actividades: una en Malargüe y otra en el propio Le Parc, pero que esta última presentaba complicaciones por la agenda laboral del periodista, ya que se trataba de un día de semana. Sostuvieron además que la programación del evento está prácticamente cerrada, aunque todavía evaluaban buscarle una alternativa. Es decir: el propio organismo admitió, de manera indirecta, lo que Novaresio venía denunciando desde varios días antes —falta de definiciones, tiempos que se estiraron sin explicación y una comunicación que llegó tarde y mal, recién cuando el enojo ya había explotado en redes—.
Un patrón que se repite
Lo llamativo no es solo el episodio en sí, sino que se trata de una feria que la propia Subsecretaría de Cultura promociona como "uno de los encuentros culturales y literarios más relevantes del oeste argentino", con una convocatoria pública que había cerrado recién a fines de agosto. Que un invitado de la relevancia mediática de Novaresio termine desahogándose públicamente por falta de respuestas no habla bien de la capacidad de gestión de un área que administra fondos públicos y que, año tras año, repite el mismo librito de anuncios institucionales bien armados en la previa, pero con fallas de coordinación que después terminan pagando los propios artistas, escritores y gestores culturales convocados.
Vale destacar que Novaresio fue claro en un punto: su cuestionamiento apuntó puntualmente a los responsables del área de Cultura provincial y a la organización de la Feria y no al Gobierno de Mendoza en su conjunto. Un matiz que, sin embargo, no exime de responsabilidad a una Subsecretaría que debería tener aceitados los mecanismos más básicos de comunicación con las figuras que ella misma decide invitar. Si esto ocurre con un periodista de alcance nacional, capaz de visibilizar el reclamo en minutos, cabe preguntarse cómo se maneja la organización con los cientos de escritores y gestores culturales locales que no tienen la misma caja de resonancia para hacerse escuchar.