"LA NEO NO SE VA": EL RECLAMO QUE NO AFLOJA EN RIVADAVIA TRAS EL CIERRE DE LA MATERNIDAD DEL SAPORITI
El Ministerio de Salud dispuso que el hospital deje de atender partos y derivó la atención obstétrica al Perrupato, de San Martín. Vecinos, médicos y el propio intendente se movilizaron durante semanas, y el conflicto terminó con sumarios a ocho profesionales.
El Hospital Carlos Saporiti nació como maternidad en Rivadavia y, durante décadas, fue sinónimo de esa función para buena parte del este mendocino. Esa historia cambió a fines de marzo, cuando el Ministerio de Salud de Mendoza, a través de la Resolución 488, dispuso que el hospital dejara de realizar partos y cesáreas programadas, con la atención obstétrica de la zona centralizada en el Hospital Perrupato, de San Martín.
El ministro de Salud, Rodolfo Montero, justificó la medida en la baja cantidad de partos: según datos oficiales, el Saporiti realizó 1.780 nacimientos en 2025, frente a los 2.850 de 2015, una cifra que, sostuvo el Gobierno, queda lejos de los 500 partos anuales que la Organización Mundial de la Salud recomienda para garantizar la pericia de los equipos médicos. El objetivo declarado era, además, liberar espacio para ampliar la atención en salud mental. Desde el hospital, en tanto, aclararon que desde 2019 solo atendían cesáreas programadas y a embarazadas en período expulsivo, y que el resto ya se derivaba al Perrupato.

La reacción
La medida encontró una resistencia inmediata y sostenida. Bajo la consigna "La Neo no se va", cientos de vecinos, familias y trabajadores de la salud se concentraron en la Plaza Bernardino Rivadavia en tres movilizaciones distintas, con marchas hacia el propio hospital. El intendente Ricardo Mansur se sumó a las protestas y lamentó públicamente: "en el Saporiti no se van a realizar más partos".
Especialistas del hospital cuestionaron la decisión con argumentos técnicos. El ginecólogo y obstetra Augusto Sánchez Publio advirto que "cuando hay una embarazada con trabajo de parto y complicaciones, en obstetricia los minutos son determinantes", y remarcó que hay zonas de Rivadavia "muy alejadas" del Perrupato, lo que complicaría el acceso de las mujeres en una emergencia. Otra profesional describió el problema operativo que queda tras la reestructuración: "si llega un parto expulsivo, tenemos que atender a la madre y recibir al niño simultáneamente", en referencia a la reducción de personal especializado en el lugar.
El costado administrativo
El conflicto no quedó solo en la calle. El Ministerio de Salud avanzó con sumarios contra unos ocho profesionales del Saporiti, a quienes acusó de desatender pacientes para participar de las protestas. Uno de los casos señalados por fuentes del propio Ministerio fue el de una obstetra que, según se denunció, se negó a atender la consulta de una mujer embarazada durante una de las jornadas de reclamo.
Cómo sigue
Pese a la magnitud de las protestas, el Gobierno provincial terminó oficializando el cierre del servicio de partos en el Saporiti. Los profesionales del área pasaron a cumplir otras funciones dentro del hospital, aunque desde el Ministerio se aclaró que los obstetras seguirán acompañando los embarazos de principio a fin, salvo el momento del parto en sí, que queda derivado al Perrupato. Mansur, por su parte, había adelantado que Salud se comprometió a convocar a los profesionales del área para debatir las estadísticas que fundamentaron la medida, una instancia cuyo resultado, hasta el momento, no trascendió públicamente.
Lo que queda de este conflicto es una pregunta que excede lo sanitario: si la lógica de concentrar servicios en centros de mayor volumen es, como sostiene el Gobierno, una decisión basada en evidencia científica, o si, como plantean vecinos y profesionales, termina alejando la atención de emergencia de quienes viven en las zonas más apartadas del departamento.