LA INFLACIÓN VOLVIÓ A ACELERARSE Y EN MENDOZA YA HACE FALTA CASI $1,5 MILLONES PARA NO CAER EN LA POBREZA
El INDEC confirmó que los precios subieron 2,1% en julio, cortando tres meses de desaceleración consecutiva. En paralelo, la DEIE reveló que una familia tipo mendocina necesitó $1.436.519 para no ser pobre, mientras el salario promedio provincial sigue muy por debajo de ese número.
La inflación volvió a acelerarse en julio. Según informó este jueves el INDEC, el Índice de Precios al Consumidor subió 2,1% a nivel nacional, por encima del 1,9% registrado en junio, cortando así una racha de tres meses consecutivos de desaceleración. En lo que va de 2026, la suba acumulada llega al 19,3%. El rubro que más aumentó fue "Recreación y cultura", con un 5%, seguido por "Restaurantes y hoteles" (2,8%) y "Salud" (2,5%). Los "Alimentos y bebidas no alcohólicas" -el ítem que más golpea el bolsillo cotidiano- subieron 2%, apenas por debajo del promedio general.
En Mendoza, el número fue algo más moderado: la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) midió una inflación provincial de 1,8% para julio, por debajo del dato nacional. Pero ese alivio relativo no impide que el costo de vida siga golpeando fuerte en la provincia. La propia DEIE difundió este jueves el valor actualizado de las canastas: una familia tipo, compuesta por dos adultos y dos niños, necesitó $1.436.519,82 durante julio para no ser considerada pobre, según el valor de la Canasta Básica Total (CBT), que contempla no solo alimentación sino también transporte, vestimenta, salud y educación. Para no caer en la indigencia, el mismo hogar necesitó al menos $596.066,31, de acuerdo a la Canasta Básica Alimentaria (CBA).

El dato no es aislado: viene siendo parte de una escalada sostenida durante todo el año. En enero, la CBT mendocina se ubicaba en $1.247.162; en julio, ya había trepado a $1.436.519, un incremento acumulado de casi el 15% en apenas siete meses.
El problema de fondo es que estos valores conviven con salarios que no logran acompañar el ritmo. Según relevamientos privados basados en datos del INDEC y sistemas de liquidación salarial, el sueldo promedio en Mendoza rondó los $870.000 a $928.000 en los últimos meses relevados, muy por debajo tanto del promedio nacional como del valor actual de la Canasta Básica Total. Esa brecha ubica a buena parte de los trabajadores mendocinos, aun con empleo formal, en una posición donde el ingreso mensual no alcanza para cubrir lo que el propio Estado provincial define como el umbral de la pobreza.
La combinación de estos dos datos difundidos en el mismo jueves —la aceleración de la inflación nacional y el nuevo techo de la canasta básica en Mendoza— vuelve a poner en primer plano una pregunta que atraviesa la vida diaria de miles de familias: si los precios suben más rápido que los sueldos, ¿cómo se hace, mes a mes, para no quedar del lado equivocado de esa línea? Por ahora, ni el Gobierno nacional ni el provincial anticiparon medidas específicas frente a este nuevo salto en el costo de vida.