INTENTÓ ESCAPAR DE UN CONTROL DE ALCOHOLEMIA EN MENDOZA Y TERMINÓ CON EL AUTO DENTRO DE UN CANAL
El conductor, de 29 años, realizó una maniobra en U para evitar un operativo policial en Guaymallén, ingresó a un descampado y terminó con su Peugeot 208 dentro de un canal. El test confirmó que tenía 1,49 gramos de alcohol por litro de sangre y quedó aprehendido.
Una maniobra para evitar el control terminó en un canal
Un conductor de 29 años protagonizó un episodio vial durante la madrugada del sábado en Guaymallén, luego de intentar escapar de un control de alcoholemia. La maniobra terminó con su automóvil dentro de un canal y con la intervención de efectivos policiales, que posteriormente comprobaron que circulaba con una elevada cantidad de alcohol en sangre.
El hecho ocurrió alrededor de las 6.10, en las inmediaciones de la salida del Acceso Este y calle 25 de Mayo. El automovilista circulaba en un Peugeot 208 Allure y tomó la salida hacia calle Holmberg, donde advirtió la presencia de un operativo policial destinado a controlar a los conductores.
En lugar de detenerse para cumplir con el procedimiento, decidió realizar una maniobra en U con la intención de evitar a los efectivos. Sin embargo, la acción no tuvo el resultado que esperaba: el vehículo ingresó a un descampado y terminó dentro de un canal, donde quedó atrapado y sin posibilidad de continuar su marcha.
La situación obligó a intervenir a los policías que participaban del operativo. Tras el incidente, el conductor fue identificado y sometido al correspondiente test de alcoholemia.
El resultado del test: 1,49 gramos de alcohol
El dosaje arrojó un resultado de 1,49 gramos de alcohol por litro de sangre. Se trata de un valor elevado que evidencia la gravedad de conducir después de consumir bebidas alcohólicas.
Luego de conocerse el resultado, el hombre quedó aprehendido por disposición de las autoridades intervinientes. Hasta el momento, la información difundida sobre el episodio no precisó si el conductor sufrió lesiones ni detalló el alcance de los daños que pudo haber padecido el automóvil al caer al canal.
Tampoco se informaron públicamente otros detalles sobre las circunstancias personales del automovilista o sobre las actuaciones judiciales posteriores. Por ese motivo, cualquier conclusión sobre eventuales consecuencias adicionales deberá esperar a que se conozcan datos oficiales.
El episodio dejó al descubierto una situación que preocupa a las autoridades de tránsito: las decisiones que toman algunos conductores cuando se encuentran frente a un control pueden aumentar los riesgos para ellos mismos y para otras personas que circulan por la vía pública.
Por qué escapar de un control puede agravar el peligro
Los operativos de alcoholemia tienen como finalidad detectar a quienes conducen bajo los efectos del alcohol y prevenir siniestros viales. Durante estos procedimientos, los agentes verifican las condiciones de circulación de los vehículos y realizan las pruebas correspondientes cuando resulta necesario.
Intentar esquivar un control mediante maniobras repentinas puede generar riesgos adicionales. Un giro en U inesperado, el ingreso a un terreno sin condiciones adecuadas para circular o una reacción brusca pueden terminar en una colisión, un vuelco o una caída a una acequia o canal.
En este caso, el conductor terminó atrapado con su automóvil después de intentar evitar a los policías. La maniobra no solo impidió que continuara su recorrido, sino que además derivó en una intervención policial y en la constatación de que manejaba con alcohol en sangre.
La combinación de alcohol y conducción representa un peligro porque puede afectar la atención, los reflejos, la coordinación y la capacidad para evaluar distancias y situaciones imprevistas. Incluso cuando una persona considera que se encuentra en condiciones de manejar, sus capacidades pueden estar alteradas.
Los controles y las responsabilidades al volante
En Mendoza, los controles de alcoholemia forman parte de las acciones de prevención vial. Las consecuencias de conducir bajo los efectos del alcohol dependen del resultado del test y de las circunstancias de cada caso, de acuerdo con la normativa aplicable.
La responsabilidad de quien conduce incluye respetar las indicaciones de las autoridades y evitar cualquier comportamiento que pueda poner en peligro a terceros. Frente a un operativo, corresponde detenerse cuando los agentes lo indican y cumplir con las verificaciones establecidas.
El episodio de Guaymallén vuelve a poner en primer plano la importancia de planificar los traslados cuando se consumen bebidas alcohólicas. Elegir un conductor que no haya bebido, utilizar transporte público o recurrir a un servicio de traslado son alternativas que permiten evitar riesgos innecesarios.
La investigación deberá determinar las consecuencias administrativas y judiciales que correspondan. Por ahora, el dato central es concreto: un hombre intentó eludir un control policial, terminó con su vehículo dentro de un canal y dio positivo en alcoholemia con 1,49 gramos de alcohol por litro de sangre.
Fuentes consultadas:
Los Andes.