IMPSA VUELVE A VENEZUELA: LA EMPRESA MENDOCINA REACTIVARÁ CENTRALES HIDROELÉCTRICAS CLAVE
La compañía con sede en Mendoza firmó un acuerdo con Venezuela para retomar trabajos en las centrales de Tocoma y Macagua. Una primera etapa permitirá recuperar hasta 672 megavatios, mientras que el proyecto de largo plazo apunta a sumar más de 2.000 MW adicionales.
La empresa mendocina IMPSA vuelve a poner su tecnología en el escenario energético internacional. Tras más de una década de paralización, la compañía firmó un acuerdo con el Gobierno de Venezuela y la estatal Corpoelec para reactivar trabajos en las centrales hidroeléctricas de Tocoma y Macagua, dos proyectos estratégicos ubicados sobre el río Caroní.
El entendimiento representa un nuevo capítulo para una compañía que durante años tuvo a Venezuela entre sus principales mercados internacionales y que, paradójicamente, terminó atravesando una profunda crisis financiera debido, entre otros factores, a los retrasos en los pagos vinculados a esos contratos.
El acuerdo comenzó a tomar forma durante junio de 2026 y contempla una primera etapa con objetivos concretos. Según explicó el presidente de IMPSA, Jorge Salcedo, se prevé intervenir las unidades U5 y U6 de Macagua y avanzar con la puesta en marcha de las unidades 1 y 2 de Tocoma.
En Macagua, las primeras tareas permitirían recuperar unos 160 megavatios durante los primeros 100 días de trabajo, con la posibilidad de sumar otros 80 MW mediante intervenciones posteriores. En Tocoma, en tanto, las dos primeras unidades aportarían otros 432 MW. De esta manera, la primera fase podría recuperar hasta 672 megavatios de capacidad de generación.
Pero el proyecto tiene una dimensión mucho mayor. Una segunda etapa contempla avanzar sobre el resto de las unidades de Tocoma, utilizando turbinas Kaplan que IMPSA ya fabricó parcialmente y que permanecen almacenadas en distintos puntos. La empresa informó que buena parte de esos equipos presenta niveles de fabricación superiores al 70%. El objetivo de largo plazo es incorporar más de 2.000 MW adicionales.
UNA HISTORIA QUE COMENZÓ HACE MÁS DE UNA DÉCADA
Para Mendoza, el regreso de IMPSA a Venezuela tiene un significado especial. La compañía desarrolló buena parte de su experiencia internacional en grandes proyectos hidroeléctricos y desde su Centro de Desarrollo Tecnológico de Godoy Cruz diseñó y fabricó equipamiento que terminó instalado en centrales de distintos países.
En el caso de Tocoma, IMPSA había sido contratada para fabricar diez turbinas Kaplan de aproximadamente 230 MW cada una. La propia empresa mantiene actualmente este proyecto entre sus principales antecedentes internacionales. También registra trabajos y equipamiento asociado a Macagua.
Sin embargo, el proyecto venezolano quedó paralizado durante años. Los retrasos en los pagos de Corpoelec afectaron seriamente las finanzas de IMPSA y dejaron equipamiento fabricado sin poder ser instalado. La situación terminó siendo uno de los factores que contribuyeron a la crisis que atravesó la empresa.
Ahora, el escenario es diferente. IMPSA fue privatizada en 2025 y pasó a estar controlada por Industrial Acquisitions Fund, cuyo principal socio es Arc Energy. En mayo de 2026, además, la Justicia de Mendoza homologó el acuerdo preventivo extrajudicial que permitió reestructurar una deuda cercana a los 583 millones de dólares.
EL DESAFÍO PARA LA NUEVA IMPSA
La compañía deberá ahora revisar y localizar componentes que permanecieron almacenados durante años en Mendoza y otros países. Parte de esos equipos tendrá que ser sometida a controles técnicos para determinar su estado y establecer si continúa cumpliendo con las especificaciones originales.
Desde Mendoza, el acuerdo vuelve a colocar a la industria tecnológica provincial frente a un desafío internacional de gran escala. Para IMPSA, además, representa la posibilidad de recuperar uno de sus mercados históricos y demostrar que, tras años de crisis y reestructuración, puede volver a competir en grandes proyectos energéticos.
El desafío será transformar los contratos en obras concretas y recuperar una infraestructura que lleva más de una década esperando volver a generar energía.
Fuentes consultadas: El Sol, IMPSA