FILOSOFÍA DE PIZZERÍA
Una charla de peluquería se convierte en radiografía política: lo que dice la calle sobre el gobierno, las internas opositoras, Malvinas y una democracia que parece decidirse en otro lado.
Hoy me decidí, fui a cortarme el pelo. Gustavo es mi peluquero de toda la vida, si bien nos vemos una vez por mes o menos, hemos mantenido un vínculo amable. Sé que su hija mayor está terminando la primaria, que su hijo es un poco menor. Que es fanático de Boca. Que a su papá le pareció muy raro que elija ser peluquero como oficio y que la primera vez que vio ruleros, piquitos e invisibles, le hizo un test básico, rústico y artesanal para disminuir su pánico de que su hijo sea gay (felizmente ideas que envejecieron mal para una parte de la sociedad).
En invierno me corta menos corto y en verano a fondo. Este es mi último corte invernal.

Se preocupa de un modo genuino por mi economía. Siempre le transmito más tranquilidad y optimismo del que tengo.
Siempre da vueltas por dos o tres temas generales y le gusta discutir política conmigo. No es un tema que se hable mucho en la peluquería, menos cuando hay gente, pero justo hoy, le terminó de cortar a una señora antes que a mí y quedamos solos un largo rato. Se explayó a sus anchas. Estas definiciones me impactaron.
A los que vivían de un sueldo fijo este gobierno los mató, pero algunos que estaban bien acomodados, la están juntando con las dos manos.
A este tipo tienen que enfrentarlo con un opositor de centro derecha, si van con uno de izquierda pierden. Están ganando las derechas en todos lados.
¿Vos pensabas que Bullrich le iba a ganar la interna a Larreta?
La verdad que no.
Es porque la gente está harta de los negociados de los políticos. Y Larreta tenía muchos kioscos.
Lo mismo Massa, por eso yo creo que Axel le gana en una interna. Acá hay mujeres muy coquetas que cuentan que saben de primera mano que ese chico es honesto.
Lo de las Malvinas no pegó, me dice. Es raro todo eso.
Aunque alcanzó para cambiar de tema y que los medios dejen de hablar de que no iba a laburar y estaba sucio. Como un loquito encerrado en Olivos psicopateado por la hermana.
Massa perdió la credibilidad, igual que Adorni.
La gente está muy endeudada y la está pasando mal, pero algunos lo van a votar igual
Hay una idea extraña en la gente, abordar la superficie de temas profundos, hace que no los puedas comprender. Como analizar la vida de una familia en función de cómo uno de los hijos cierra la puerta al salir a la calle. Da para decir mil cosas, pero al no entrarle al hueso, siempre seremos carne del que quiere contarnos una historia particular de esa familia, de lo mal que se llevan o lo amorosos que son.
En términos de realidad, la democracia viene dejando mucho que desear. Hay una sensación de que llegan candidatos bendecidos desde arriba.
Difícil que después gobiernen para los de abajo.
FIN
Impagenes generadas digitalmente.