EN 1962, 369 JÓVENES LLEGARON A UNA ZONA DESÉRTICA DE CHINA: TRES GENERACIONES DESPUÉS CREARON UN BOSQUE GIGANTE

EN 1962, 369 JÓVENES LLEGARON A UNA ZONA DESÉRTICA DE CHINA: TRES GENERACIONES DESPUÉS CREARON UN BOSQUE GIGANTE

Hace 64 años, un grupo de jóvenes forestales llegó a Saihanba, en la provincia de Hebei, para recuperar un territorio degradado por la tala, los incendios y la erosión. Con décadas de trabajo, el lugar pasó de tener una cobertura forestal mínima a convertirse en uno de los mayores proyectos de reforestación artificial del mundo.

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Por Don Pancho 26 de agosto de 2026

En 1962, 369 jóvenes forestales chinos llegaron a Saihanba, una región ubicada en la provincia de Hebei, a unos 300 kilómetros al norte de Pekín. El objetivo parecía casi imposible: recuperar una zona que había perdido gran parte de su vegetación y que se había convertido en una fuente de arena y polvo para el norte de China.

Lo que comenzó como un proyecto de reforestación terminó convirtiéndose, con el paso de las décadas, en una transformación ambiental de enorme escala. Tres generaciones de trabajadores continuaron el esfuerzo iniciado por aquellos primeros jóvenes.

UN TERRITORIO QUE HABÍA PERDIDO SUS BOSQUES

Saihanba había sido históricamente una región de bosques y pastizales. Sin embargo, la tala, los incendios, la explotación del territorio y distintos conflictos provocaron una pérdida progresiva de la vegetación.

Para mediados del siglo XX, la zona se encontraba fuertemente degradada. La falta de cobertura vegetal favorecía la erosión y permitía que los fuertes vientos trasladaran arena y polvo hacia otras regiones del norte del país, incluida el área de Pekín.

Por eso, la recuperación de Saihanba tenía un objetivo que iba más allá de plantar árboles: crear una barrera vegetal capaz de frenar el avance de la arena y proteger las zonas pobladas.

LOS PRIMEROS AÑOS FUERON EXTREMADAMENTE DIFÍCILES

Los primeros trabajadores tuvieron que enfrentarse a condiciones climáticas muy duras. Los inviernos podían alcanzar temperaturas cercanas a los -40 °C, mientras que el suelo, los fuertes vientos y la escasez de agua dificultaban la supervivencia de los árboles recién plantados.

Muchas de las primeras plantaciones fracasaron.

Los forestales debieron experimentar con distintas especies y métodos de plantación hasta encontrar las alternativas capaces de soportar las condiciones del terreno.

Uno de los hallazgos que ayudó a mantener el proyecto fue el descubrimiento de un alerce de aproximadamente 200 años que había sobrevivido en medio del territorio degradado. El árbol demostró que, pese a las condiciones adversas, era posible recuperar la vegetación.

TRES GENERACIONES PARA TRANSFORMAR EL PAISAJE

El trabajo continuó durante décadas. La primera generación inició las plantaciones y las siguientes fueron perfeccionando las técnicas utilizadas para mantener y ampliar el bosque.

Con el tiempo, la cobertura forestal de Saihanba aumentó de manera significativa. Las estimaciones citadas por distintas fuentes sitúan actualmente la superficie forestada en alrededor de 75.000 hectáreas, mientras que otras referencias contabilizan el área total gestionada por el proyecto en aproximadamente 93.000 hectáreas.

La cobertura forestal pasó de niveles muy bajos en la década de 1960 a aproximadamente 80% o más en la actualidad, dependiendo del criterio utilizado para medir el área recuperada.

EL BOSQUE SE CONVIRTIÓ EN UNA BARRERA CONTRA LA ARENA

La transformación tuvo consecuencias que excedieron ampliamente a Saihanba.

El nuevo bosque ayudó a reducir la erosión, conservar agua y disminuir el desplazamiento de arena y polvo hacia otras regiones del norte de China. La zona pasó de ser considerada una fuente de tormentas de polvo a convertirse en una importante barrera ecológica.

Además, el crecimiento de la vegetación permitió que el territorio recuperara parte de su biodiversidad. El bosque dejó de ser simplemente una plantación y pasó a funcionar como un ecosistema con distintas especies vegetales y animales.

UN PROYECTO QUE NECESITÓ MÁS DE MEDIO SIGLO

La historia de Saihanba muestra que la recuperación ambiental no es inmediata.

Los primeros trabajadores no llegaron a un terreno preparado ni contaron con resultados rápidos. Tuvieron que soportar décadas de dificultades y aprender de los fracasos para que las siguientes generaciones pudieran continuar el proceso.

Más de seis décadas después, aquel proyecto iniciado en 1962 transformó radicalmente el paisaje.

La experiencia de Saihanba se convirtió así en uno de los ejemplos más conocidos de reforestación a gran escala y lucha contra la desertificación, y demuestra el impacto que puede tener una política ambiental sostenida durante varias generaciones.

FUENTES CONSULTADAS

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