EL ORO VERDE CRECE EN MAIPÚ: ¿ES EL PISTACHO LA PRÓXIMA GRAN APUESTA PRODUCTIVA DE NUESTRO DEPARTAMENTO?

EL ORO VERDE CRECE EN MAIPÚ: ¿ES EL PISTACHO LA PRÓXIMA GRAN APUESTA PRODUCTIVA DE NUESTRO DEPARTAMENTO?

Con una demanda mundial que crece hace dos décadas y una oferta que no logra cubrirla, el pistacho gana terreno como alternativa a la vid en Mendoza. Especialistas ubican a Maipú entre las zonas con condiciones favorables, aunque el cultivo exige paciencia, agua e inversión.

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Por Redacción R7Digital 29 de septiembre de 2026

Durante décadas, hablar de producción agrícola en Maipú fue hablar casi exclusivamente de vid. Esa ecuación viene cambiando de a poco, y uno de los cultivos que más asoma en la conversación de productores y técnicos es el pistacho, el fruto seco que en los últimos años pasó de ser una curiosidad gastronómica a una apuesta productiva concreta en buena parte de Cuyo.

Una demanda que no para de crecer

Juan Ignacio Ponelli, CEO de la empresa Agrofides, explicó en una entrevista radial que la demanda mundial de pistacho crece a un ritmo cercano al 6,5% anual desde hace aproximadamente veinte años, un fenómeno que atribuyó al uso creciente del fruto en heladería, pastelería y la industria del chocolate, y no a una moda pasajera. Según sus estimaciones, el mercado podría sostener durante los próximos 10 a 15 años un déficit estructural de alrededor de 250.000 toneladas anuales, una brecha que la oferta mundial, concentrada en Estados Unidos, Irán y Turquía, no logra cerrar.

Contexto: el boom mendocino

Mendoza es hoy la segunda provincia productora del país, detrás de San Juan, con alrededor de 770 hectáreas cultivadas, una cifra que se multiplicó por diez en apenas cinco años: de 32 hectáreas en 2017 a 376 en 2021, y en franca expansión desde entonces. El crecimiento llevó a la conformación, en 2023, de la Red Nacional para el Estudio del Pistachero, con participación del INTA y el CONICET, que trabaja en un mapa de zonificación agroambiental para reducir los riesgos climáticos de nuevas plantaciones.


¿Por qué Maipú?

Distintos relevamientos técnicos ubican a Maipú entre las zonas con condiciones favorables para el cultivo. Según un informe de VSN Pistachos, la zona Centro de Mendoza —que incluye áreas productivas de Maipú y Luján de Cuyo— ofrece ventajas vinculadas a infraestructura, cercanía a servicios técnicos, disponibilidad de proveedores y experiencia agroindustrial ya instalada por la actividad vitivinícola. Un relevamiento del IDR (Instituto de Desarrollo Rural), citado por Los Andes, confirmó que en los últimos años ya se iniciaron plantaciones en el departamento, con extensiones de entre 1 y 70 hectáreas según el caso. Y no es un dato aislado: en Cruz de Piedra, Maipú, ya hay productores que encaran proyectos de diversificación combinando almendros y pistachos como forma de reducir el riesgo de depender de un solo cultivo.

Lo que exige el cultivo

El pistacho no es una apuesta para el corto plazo. Los primeros frutos aparecen recién al quinto año, y la producción empieza a cubrir los costos operativos y generar rentabilidad alrededor del séptimo, con un rendimiento pleno que puede llegar a los 12 años. A eso se suma una inversión inicial considerable: infraestructura de riego, conducción y almacenamiento de agua, y en muchos casos perforaciones que, según explicó Ponelli, pueden alcanzar los 500 metros de profundidad y representar un desembolso cercano a los 250.000 dólares.

El recurso hídrico es, de hecho, el punto que más atención técnica requiere antes de decidir una plantación. Especialistas remarcan que hay que evaluar caudal, calidad de agua, conductividad eléctrica, profundidad de la napa freática y el diseño del sistema de riego —preferentemente por goteo— antes de avanzar con cualquier inversión, ya que las condiciones cambian finca por finca dentro de un mismo departamento.



Una oportunidad también para productores chicos

El desarrollo del pistacho no está reservado a grandes inversores. Productores de menor escala pueden comercializar su cosecha a través de plantas procesadoras existentes o recurrir a servicios de procesamiento a fasón para después desarrollar su propia marca, además de asociarse entre sí para compartir infraestructura y reducir costos. Es una alternativa relevante para viñateros maipucinos que buscan diversificar sin resignar por completo su actividad tradicional.

El desafío pendiente

El crecimiento del cultivo no depende solo de sumar hectáreas. Referentes del sector vienen señalando que la infraestructura de procesamiento todavía es escasa: "hoy faltan máquinas de procesado tanto para pistacho como para almendra", advirtió un informe reciente de Los Andes sobre el estado del sector en la provincia, un cuello de botella que podría limitar el ritmo de expansión si no se acompaña con inversión en esa etapa de la cadena.

Una apuesta de largo plazo

Para Maipú, un departamento con fuerte identidad vitivinícola, el pistacho no aparece como un reemplazo de la vid, sino como una posibilidad de diversificar el riesgo productivo con un cultivo de ciclo largo pero de alta rentabilidad una vez consolidado. Con experiencia acumulada de más de tres décadas en el cultivo a nivel provincial y condiciones agroclimáticas que distintos especialistas consideran favorables, la pregunta que queda abierta para los productores del departamento es si están dispuestos a sostener la espera de siete años que exige esta apuesta, a cambio de una planta con varias décadas de vida productiva por delante.

Fuentes consultadas: Infocampo, Meteored, Argentina.gob.ar, VSN Pistachos.

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