EL NIÑO SE FORTALECE Y EL MUNDO SE PREPARA PARA MESES DE CLIMA EXTREMO: QUÉ PUEDE PASAR EN MENDOZA

EL NIÑO SE FORTALECE Y EL MUNDO SE PREPARA PARA MESES DE CLIMA EXTREMO: QUÉ PUEDE PASAR EN MENDOZA

La Organización Meteorológica Mundial advierte que El Niño podría convertirse en uno de los episodios más intensos desde 1950. El fenómeno se encamina a su máxima intensidad hacia fines de 2026 y aumenta el riesgo de lluvias extremas, inundaciones, sequías y temperaturas récord. En Mendoza, el escenario también podría traer cambios importantes.

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Por Tamara Celeste 8 de octubre de 2026

El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y encendió las alertas de los principales organismos meteorológicos internacionales. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que el episodio se intensificará durante los próximos meses y podría convertirse en uno de los más fuertes registrados desde, al menos, 1950.

El escenario genera preocupación porque El Niño no produce el mismo efecto en todas las regiones, pero sí puede modificar de manera significativa los patrones habituales de temperatura y precipitaciones. La OMM advierte que el aumento de su intensidad puede favorecer episodios de calor extremo, lluvias intensas, inundaciones y períodos de sequía en diferentes partes del planeta.

La organización estima además que existe una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista hasta febrero de 2027, mientras que su mayor intensidad se espera hacia el final de este año.


UN PACÍFICO CADA VEZ MÁS CALIENTE

La clave del fenómeno está en el océano Pacífico. El Niño se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental, una alteración que repercute sobre la circulación atmosférica y termina modificando el clima en distintas regiones del planeta.

La OMM informó que el índice Niño 3.4, utilizado para medir la temperatura de una zona central del Pacífico, ya mostraba anomalías superiores a los valores habituales y continuaba aumentando. En algunas áreas debajo de la superficie, las temperaturas llegaron a superar en varios grados los valores normales.

El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos también elevó las probabilidades de que el episodio alcance una intensidad muy fuerte y advirtió que existe una posibilidad significativa de que se convierta en un evento histórico.

¿QUÉ PUEDE PASAR EN ARGENTINA?

Argentina no queda al margen de este fenómeno. De hecho, el Gobierno nacional confirmó durante este año que El Niño podía generar precipitaciones superiores a las normales en buena parte del territorio, aunque con diferencias importantes entre regiones.

El Instituto de Clima y Agua del INTA remarcó que los efectos del fenómeno no son iguales en todo el país y que determinadas zonas pueden experimentar excesos hídricos mientras otras atraviesan condiciones más secas.

En este sentido, el Servicio Meteorológico Nacional y otros organismos nacionales mantienen un seguimiento especial de la evolución del fenómeno. Incluso se creó un boletín específico que reúne información actualizada sobre la situación hidrometeorológica asociada a El Niño en Argentina.

MENDOZA, ATENTA A LAS LLUVIAS Y AL AGUA

Para Mendoza, el fenómeno adquiere una particular importancia.

Durante septiembre, especialistas ya habían advertido que la provincia podía atravesar una primavera con precipitaciones superiores a los valores habituales, especialmente durante episodios puntuales de lluvias intensas.

El escenario no significa que Mendoza vaya a dejar de ser una provincia árida ni que vaya a llover todos los días. Por el contrario, el riesgo está principalmente en que determinados eventos puedan concentrar grandes cantidades de agua en períodos cortos, generando inconvenientes urbanos, crecidas, anegamientos o problemas vinculados al sistema aluvional.

A esto se suma un dato favorable para la provincia: el Departamento General de Irrigación anticipó recientemente una temporada 2026-2027 con escurrimientos superiores a los promedios históricos, impulsados principalmente por las nevadas registradas en la cordillera.

Esto podría representar un alivio después de temporadas marcadas por la escasez hídrica.

EL VERANO SERÁ CLAVE

El mayor seguimiento estará puesto en los próximos meses. La OMM prevé que El Niño alcance su máxima intensidad hacia fines de 2026 y que sus efectos continúen durante los primeros meses de 2027.

Pero los especialistas remarcan que un El Niño muy fuerte no significa automáticamente que todas las regiones vayan a sufrir fenómenos extremos. Sus consecuencias dependen de la zona, la época del año y la interacción con otros factores climáticos.

Para Mendoza, el desafío será seguir de cerca la evolución de las precipitaciones, las tormentas de verano y las condiciones en la cordillera.

Mientras el planeta se encamina hacia un fenómeno que podría quedar entre los más intensos de las últimas décadas, la provincia enfrenta una temporada en la que más agua puede significar una oportunidad para recuperar reservas, pero también un riesgo si llega de manera repentina y concentrada.

La advertencia internacional ya está planteada. Ahora comienza la etapa de preparación.

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