DIEZ TERREMOTOS DE MAGNITUD 7 EN LO QUE VA DE 2026: LAS TRAGEDIAS DE VENEZUELA Y COLOMBIA, PONEN A LATINOAMÉRICA COMO EPICENTRO
El sismo de magnitud 7,4 que sacudió el noroeste de Colombia el pasado lunes ya deja al menos 240 muertos y casi 4.000 personas sin localizar, según el último balance. El hecho se suma a una seguidilla de grandes terremotos que en 2026 se concentró, en su tramo más reciente, en el norte de Sudamérica.
El terremoto de magnitud 7,4 que remeció el noroeste de Colombia el lunes 10 de agosto continúa dejando un saldo cada vez más pesado. Según el último parte oficial del presidente Abelardo de la Espriella, el número de fallecidos llegó a 240 según autoridades regionales, aunque el Gobierno nacional reconoce oficialmente 181, mientras se reportan más de 1.300 heridos y hasta 4.000 personas desaparecidas de acuerdo al conteo de la plataforma ciudadana Colombia Te Busca. El epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y el impacto más severo se sintió en Pereira, Cali, Manizales, Quibdó y Armenia, todas ciudades que permanecen en alerta roja.
El propio mandatario colombiano detalló un panorama devastador: más de 60 edificios colapsados, cerca de 5.000 viviendas con daños graves, siete aeropuertos con operaciones suspendidas y 807 centros educativos afectados. En Cali, una biomédica de 31 años fue rescatada con vida este martes entre los escombros de un edificio de cuatro pisos que albergaba 54 departamentos, donde todavía se estima que podría haber más de 20 personas atrapadas. El Gobierno declaró duelo nacional de tres días y el Servicio Geológico Colombiano ya contabilizó 96 réplicas, con una intensidad máxima de 4,8.

La respuesta internacional fue inmediata: Estados Unidos, México, Ecuador, El Salvador y Perú movilizaron equipos de rescate y ayuda humanitaria, mientras la Unión Europea activó su sistema satelital Copernicus y España confirmó que 164 de sus ciudadanos permanecen sin localizar en la zona. Hasta el Papa León XIV expresó sus oraciones por las víctimas en las últimas horas.
Lo que resulta particularmente llamativo es el contexto en el que se da esta tragedia. Colombia no es un caso aislado: 2026 ya acumula diez terremotos de magnitud 7 o más en apenas ocho meses, un ritmo elevado incluso para un planeta donde este tipo de eventos ocurre con relativa frecuencia. El año había comenzado con sismos profundos en Malasia, Tonga y Vanuatu, que por su ubicación no dejaron víctimas de gravedad. Pero desde junio el panorama cambió: el 7 de junio, un terremoto de magnitud 7,8 en Filipinas -el más fuerte del año- provocó tsunamis y deslizamientos, y apenas dos semanas después, el 24 de junio, dos sismos casi simultáneos de magnitud 7,2 y 7,5 azotaron el norte de Venezuela, desatando una de las mayores emergencias humanitarias del año.
Con el sismo de Colombia, ya son tres de los últimos cuatro grandes terremotos del planeta los que tuvieron epicentro en el norte de Sudamérica, una concentración geográfica que, si bien los especialistas no confirman que esté directamente relacionada, marca un cambio respecto a la primera mitad del año, cuando la actividad sísmica más intensa se registraba en Asia y Oceanía. La mayoría de estos eventos ocurrió dentro o cerca del Anillo de Fuego del Pacífico, la zona de mayor actividad sísmica y volcánica del mundo.
Mientras los equipos de rescate colombianos siguen trabajando contrarreloj entre los escombros con la esperanza de encontrar más sobrevivientes, la comunidad internacional vuelve a mirar con atención una región que, en cuestión de semanas, pasó a concentrar algunos de los sismos más destructivos del año.