CORNEJO PROMETE PEAJES "RAZONABLES" EN MENDOZA, PERO OMITE ACLARAR QUE HABRÁ DOBLE IMPOSICIÓN

CORNEJO PROMETE PEAJES "RAZONABLES" EN MENDOZA, PERO OMITE ACLARAR QUE HABRÁ DOBLE IMPOSICIÓN

El gobernador anticipó tarifas diferenciales y promociones para el nuevo esquema de peajes en rutas provinciales y nacionales. Mientras tanto, el Impuesto a los Combustibles que ya pagan los mendocinos en cada surtidor sigue financiando —al menos en el papel— la misma infraestructura vial.

Por Alfonso Conrado 28 de julio de 2026

El gobernador Alfredo Cornejo salió este martes a bajarle el tono a la preocupación que generó el anuncio de nuevos peajes en Mendoza. Prometió tarifas "muy razonables", descuentos para vecinos y trabajadores frecuentes, y tecnología de cobro ágil tipo free flow. Todo suena prolijo. El problema es que las promesas de tarifas "razonables" son, históricamente, la antesala de aumentos que después nadie recuerda cómo se justificaron.

La provincia avanza con estaciones de cobro en el Acceso Este, el Acceso Sur, la Ruta Provincial 82, la 153 y, en paralelo, en tramos de las rutas nacionales 7, 40 y 143, habilitadas por el Decreto Nacional 253/2026. El esquema combina fondos del Resarcimiento por la Promoción Industrial con el cobro futuro a los usuarios, en lo que el propio Ejecutivo describió como un "crédito" que los mendocinos terminarán devolviendo cada vez que pasen por una cabina.


Vale recordar de dónde viene este modelo. La Argentina ya probó el "peaje como solución mágica" en los años 90, cuando el menemismo entregó unos 8.000 kilómetros de rutas nacionales a concesionarias privadas. La experiencia no fue precisamente virtuosa: tarifas que subieron muy por encima de las obras realizadas, controles débiles y un esquema que terminó modificándose por el propio descontento de los usuarios. Que el nuevo ciclo de privatizaciones que impulsa la Casa Rosada esté, otra vez, en manos de un Menem —Eduardo "Lule" Menem, al frente de Vialidad Nacional— no es un dato menor para quien mire la historia con algo de memoria.

Pero hay algo más incómodo que la historia: la plata que ya se cobra. Cada vez que un mendocino carga combustible, paga el Impuesto a los Combustibles Líquidos (Ley 23.966), del cual una porción está legalmente destinada por norma nacional a un fideicomiso de infraestructura de transporte. Es decir, existe desde hace más de dos décadas un instrumento específico, financiado por los mismos automovilistas, cuyo propósito declarado es sostener las rutas. Especialistas y comités de usuarios viales de distintas provincias vienen denunciando que cobrar peaje sobre esas mismas rutas configura una doble imposición: se paga en el surtidor y se vuelve a pagar en la cabina, por el mismo servicio.


Cornejo puede prometer "razonabilidad" todas las veces que quiera. Lo que no explicó el gobierno provincial —ni el nacional— es por qué, si el fondo específico existe y se sigue recaudando, hace falta sumar una tercera fuente de cobro directo al bolsillo del usuario. Tampoco quedó claro qué pasará con los vecinos de Zona Este que a diario cruzan por el Acceso Este hacia Mendoza capital por trabajo o estudio: la "tarifa diferencial" prometida todavía es una promesa sin letra chica, sin pliego definitivo y sin fecha de empadronamiento.

El anuncio llega, además, en medio de una ofensiva nacional de privatización vial que alcanza a nueve provincias y reactiva un negocio que en la Argentina de los 90 dejó más ganadores privados que rutas en buen estado. Que el discurso oficial insista en la "razonabilidad" de las tarifas no debería alcanzar para despejar la pregunta de fondo: si ya pagamos por las rutas en cada carga de nafta, ¿por qué hay que volver a pagar en la cabina?

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Fuentes consultadas: El Cronista, Prensa Gobierno de Mendoza, Sec. Transporte y Energía, Dirección Nacional de Vialidad

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