CORNEJO BUSCA CERRARLE LAS PUERTAS A PETRI: NI CANDIDATO OFICIALISTA NI LIBERTAD PARA IR POR AFUERA
El gobernador radical construye una estrategia de pinzas para dejar al ministro de Defensa sin lugar en 2027: lo descarta como sucesor y, al mismo tiempo, arma el calendario electoral para que una eventual candidatura por fuera del frente termine beneficiando al peronismo. Karina Milei acompaña el veto; Bullrich resiste
La pelea por la sucesión de Alfredo Cornejo en Mendoza dejó de ser una discusión de nombres para convertirse en una novela con final abierto, aunque cada vez más escrito por el propio gobernador. Según reconstruyó en las últimas semanas buena parte de la prensa política nacional, Cornejo coincide con Karina Milei en un punto que resume todo: "es cualquiera menos Petri". Y esa frase, lejos de ser una simple preferencia, se traduce en una estrategia concreta para bloquearle el camino al ministro de Defensa por los dos costados posibles: ni como candidato del frente oficialista, ni como alternativa por afuera de él.
El primer cerrojo: la interna que Petri no quiere pelear
El mecanismo más importante que maneja Cornejo tiene que ver con los tiempos electorales. Según trascendió, el gobernador apuesta a mantener el cronograma provincial diferenciado del nacional, algo que la ley mendocina ya prevé, con una PASO local a mitad de 2027 y elecciones generales para gobernador recién en septiembre del año. Ese esquema dejaría a Petri obligado a competir en una primaria contra el aparato de Cornejo, algo que ambos dirigentes buscan evitar, aunque sería el propio Cornejo el intentará evitar a toda costa esta situación, ya que Petri, si bien perdió esa pulseada en 2023 por el 60% de los votos en la interna de Cambia Mendoza, el contexto ha cambiado ostensiblemente.
En lugar de Petri, Cornejo prefiere a un candidato de su propio riñón, y en la carpeta aparecen dos nombres fuertes: Tadeo García Zalazar, ministro de Educación y su mano derecha desde los tiempos de la intendencia de Godoy Cruz, y Natalio Mema, ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial. También asoma, con peso propio, el intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suárez, que ya empezó a mostrarse públicamente como precandidato y que podría funcionar como salida de consenso para sectores radicales que no quieren depender exclusivamente del gobernador.
El segundo cerrojo: ir por afuera también sale caro
La otra puerta que Cornejo empuja a cerrar es la de una candidatura de Petri por fuera del frente oficialista, en alianza con el Partido Demócrata, opción que el propio ministro llegó a mencionar en su entorno. El problema para Petri es que esa jugada tiene un antecedente histórico que juega en su contra: las dos últimas victorias peronistas en la provincia, las de Celso Jaque y Francisco "Paco" Pérez, se explican justamente por la combinación de una división radical y el peso electoral del Partido Demócrata. Ese fantasma funciona hoy como advertencia y como argumento político contra cualquier aventura outsider de Petri: si se lanza solo, corre el riesgo de ser señalado como el responsable de entregarle la provincia al peronismo, que ya empieza a mirar con atención un armado propio en torno al intendente de Maipú, Matías Stevanato.
Un veto con matices en Buenos Aires
La foto no es unánime puertas adentro del oficialismo nacional. Mientras Cornejo y Karina Milei coinciden en descartarlo, Patricia Bullrich —quien lo llevó como candidato a vicepresidente en 2023 y después lo sumó al gabinete— todavía lo sostiene como una ficha propia dentro de la negociación con la Casa Rosada. Esa tensión explica por qué Petri sigue recorriendo la provincia, sumando actos con guiños del PRO y mostrando buenos números en las encuestas, aunque sin techo político claro si Cornejo consigue imponer su plan.
Con más de un año por delante hasta las elecciones, el tablero mendocino ya dejó en claro una cosa: la pulseada de 2027 se juega hoy, en el diseño de las reglas del juego, más que en la campaña misma.