BRASIL VOTA BAJO PRESIÓN EXTERNA: META LE CIERRA LA CUENTA A LULA MIENTRAS UN ESCÁNDALO DE ORGÍAS GOLPEA A FLÁVIO BOLSONARO
A días de la primera vuelta, el PT denuncia que Meta restringió la campaña digital de Lula y apunta a una red vinculada al vicepresidente de EE.UU., JD Vance, como sostén de Flávio Bolsonaro. En simultáneo, un escándalo sexual sacude al candidato de la derecha. Un repaso de una elección que ya no se explica solo mirando adentro de Brasil.
A cinco días de que Brasil vote en primera vuelta, la campaña presidencial más importante de Sudamérica en 2026 quedó atravesada por dos escándalos casi simultáneos: uno apunta a una posible interferencia de plataformas y actores extranjeros a favor de la derecha, y el otro expone al candidato de esa misma derecha en un escándalo personal y de tráfico de influencias. Con Lula da Silva y Flávio Bolsonaro en empate técnico —40% a 36% según Datafolha, con otras encuestadoras achicando esa brecha a menos de tres puntos—, cada punto porcentual se juega también en el terreno digital y judicial.
La elección más disputada desde 2022
El domingo 4 de octubre, más de 150 millones de brasileños definen entre el presidente Lula, que busca un cuarto mandato, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a más de 27 años de prisión por la trama golpista de 2022 e inhabilitado hasta 2030. Con el balotaje descontado para el 25 de octubre, la campaña llega a su recta final en un clima de máxima tensión, agravado por dos frentes que trascienden lo estrictamente electoral.
El bloqueo a Lula en Meta
El jueves 25 de septiembre, la plataforma restringió la cuenta publicitaria oficial "Elecciones 2026 Luiz Inácio Lula da Silva Presidente" y desactivó el perfil oficial del mandatario en Facebook. El Partido de los Trabajadores calificó la medida de "grave riesgo para la igualdad de armas en el proceso electoral" y exigió una revisión humana, además de amenazar acciones legales si Meta no daba explicaciones. El secretario de Comunicación del PT, Éden Valadares, sostuvo que ya vienen denunciando "el papel parcial de las plataformas" desde diciembre pasado, y que el propio Lula llevó el reclamo hasta el plenario de la ONU. Según trascendió, la cuenta fue reactivada horas más tarde, aunque no quedó claro si se levantaron todas las restricciones.
El episodio no fue aislado: el PT también recordó la baja de una cuenta de Instagram vinculada al proyecto Revelando Brasil, que exponía el caso del Banco Master, y que luego fue restituida.

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La denuncia contra Rockbridge Network
En paralelo, el PT llevó un comunicado a la Corte Suprema apuntando a Rockbridge Network, un grupo de inversión ligado al vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, al que acusa de intervenir a favor de la campaña de Flávio Bolsonaro. El partido pidió que se investigue a los empresarios Tallis Gomes, Pedro Sang y André Marinho, y solicitó a la Policía Federal indagar sobre posibles aportes de una organización de la derecha estadounidense, contenido cedido a la estructura del Partido Liberal y publicaciones pagas desde el exterior que promueven al candidato. El objetivo declarado es identificar quién financió esas acciones y quién se benefició de ellas.
Este reclamo se suma a un antecedente de peso: en 2025, la administración Trump había sancionado bajo la Ley Magnitsky al juez Alexandre de Moraes —por el juicio contra Jair Bolsonaro— e impuesto un arancel del 50% a productos brasileños, medidas que después se revirtieron tras una negociación directa entre Trump y Lula. Es decir, no es la primera vez que actores de Washington aparecen interviniendo, directa o indirectamente, en el proceso electoral brasileño.
El otro frente: el escándalo de Flávio
Mientras el PT denunciaba la interferencia digital, una investigación publicada este martes por el sitio PlatôBR —y replicada por La Nación y teleSUR— expuso a Flávio Bolsonaro en un escándalo propio. Alexandre Santini, extrasocio y examigo del candidato, entregó mensajes, fotos y audios que documentarían presuntas orgías con acompañantes pagadas con dinero de origen no aclarado, regalos de lujo —entre ellos un reloj Rolex valuado en unos 300.000 reales— de contactos con intereses ante el Estado, y una gestión del propio Flávio ante el ministro de la Corte Suprema Kassio Nunes Marques a favor de un cliente. Según la reconstrucción periodística, ese material había sido mostrado en 2022 a la esposa del senador, lo que derivó en una crisis matrimonial que la pareja superó.
La cuenta oficial del PT en X difundió la investigación bajo el título "Orgías pagadas con dinero de origen sospechoso", y Guilherme Boulos, ministro de la Presidencia y aliado cercano de Lula, salió a cuestionar al candidato. El golpe pega justo en el centro del discurso bolsonarista, construido sobre la defensa de la familia y los valores cristianos, el segmento donde Flávio mide mejor que Lula (47% contra 27% entre evangélicos, según Datafolha).
Lo que está en juego
Brasil llega a su elección más importante en años con dos frentes abiertos que exceden lo local: de un lado, una denuncia de que plataformas tecnológicas y una red vinculada a la Casa Blanca estarían jugando a favor del Bolsonarismo; del otro, un escándalo que compromete al candidato de ese sector en la semana decisiva. Con la mitad del PBI y la población de Sudamérica en disputa, el resultado del domingo definirá no solo quién gobierna Brasil, sino también hasta qué punto los actores externos —tecnológicos y geopolíticos— lograrán inclinar la cancha en uno de los procesos electorales más observados del año.