ARGENTINA EXPORTA MÁS CARNE, PERO EL CONSUMO INTERNO CAE Y CRECEN LAS IMPORTACIONES DESDE BRASIL

ARGENTINA EXPORTA MÁS CARNE, PERO EL CONSUMO INTERNO CAE Y CRECEN LAS IMPORTACIONES DESDE BRASIL

La Argentina atraviesa una particular paradoja en el mercado cárnico: las exportaciones de carne vacuna aumentan y podrían superar los US$3.000 millones durante 2026, mientras el consumo interno cayó a uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas. Al mismo tiempo, crece el ingreso de carne brasileña para abastecer las góndolas.

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Por Don Pancho 27 de agosto de 2026

La Argentina profundiza una transformación en su mercado de carne vacuna. Mientras los frigoríficos encuentran una demanda internacional cada vez más atractiva, el consumo interno continúa en retroceso y las importaciones desde Brasil ganan espacio en supermercados y comercios.

Los datos del primer semestre de 2026 muestran con claridad esta tendencia. Entre enero y junio, el abastecimiento destinado al mercado interno cayó un 11,5% interanual, hasta unas 1.019.430 toneladas res con hueso. En el mismo período, las exportaciones crecieron un 10,2% y alcanzaron aproximadamente 408.600 toneladas.

La consecuencia es un cambio en la distribución de la producción. Durante el primer semestre de 2025, alrededor del 75,6% de la carne producida quedaba en el mercado interno y el 24,4% se destinaba a la exportación. Un año después, la participación doméstica bajó al 71,4%, mientras que las exportaciones llegaron al 28,6%.

EL CONSUMO DE CARNE SIGUE EN RETROCESO

El consumo por habitante constituye uno de los principales indicadores de la situación. El promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en torno a los 47 kilos anuales por persona, un 8,2% menos que un año atrás. Hace dos décadas, el consumo superaba los 60 kilos por habitante.

El retroceso está relacionado con dos factores principales: la pérdida de poder adquisitivo de los hogares y el aumento del precio relativo de la carne vacuna. A esto se suma una menor producción, que durante el primer semestre cayó 6,2% interanual, hasta 1,428 millones de toneladas res con hueso.

La menor disponibilidad de hacienda para faena también condiciona la oferta. El sector señala entre los antecedentes la sequía de 2022-2023, que afectó el stock de vientres, y el proceso de liquidación de existencias que se extendió durante varios años.

BRASIL GANA ESPACIO EN LAS GÓNDOLAS

En paralelo, la carne importada comenzó a ocupar un lugar cada vez más visible en el mercado argentino. Entre enero y mayo ingresaron al país más de 10.500 toneladas de carne vacuna, un incremento del 67% frente al mismo período de 2025. Brasil concentró aproximadamente el 85% de esas compras.

Solo en mayo ingresaron alrededor de 3.400 toneladas de carne vacuna brasileña. El fenómeno no se limita al sector bovino: durante ese mes también aumentaron las importaciones de pollo y cerdo, llevando el ingreso conjunto de carnes a unas 15.000 toneladas.

La explicación económica detrás de esta situación es directa. Para los frigoríficos argentinos, los mercados externos ofrecen precios más atractivos, especialmente en un contexto de fuerte demanda internacional. Al mismo tiempo, la carne importada puede utilizarse para abastecer determinados segmentos del mercado interno y ampliar la oferta disponible.

EXPORTAR MÁS, CONSUMIR MENOS

El sector ganadero proyecta que las exportaciones de carne vacuna podrían superar los US$3.000 millones durante 2026, impulsadas por valores internacionales elevados y una mayor demanda de mercados como Estados Unidos.

Estados Unidos, de hecho, registró un fuerte crecimiento como destino: durante el primer semestre recibió unas 54.150 toneladas de carne argentina, un aumento del 193,9% respecto del mismo período de 2025.

La situación plantea una paradoja para uno de los países históricamente identificados con el consumo de carne vacuna. Argentina consigue colocar más producto en el exterior, pero una porción cada vez menor de su producción queda destinada al consumo doméstico.

El desafío para la cadena ganadera será encontrar un equilibrio que permita aprovechar los precios internacionales y generar divisas sin que el mercado interno quede relegado. La discusión ya no pasa solamente por exportar o no exportar, sino por cómo aumentar la producción y recuperar el poder de compra de los consumidores argentinos.

FUENTES CONSULTADAS:

CICCRA

Secretaría de Agricultura

Ganadería y Pesca

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