9 DÍAS DESAPARECIDO: LAS VERSIONES EN TORNO A LA AUSENCIA DE MILEI Y SU REAPARICIÓN CON UN GESTO A STURZENEGGER
El presidente encabezó el acto por el 176° aniversario de la muerte de San Martín tras permanecer recluido en la Quinta de Olivos, un hermetismo que disparó especulaciones sobre su estado y que Casa Rosada nunca explicó oficialmente
Después de nueve días sin actividad pública, el presidente Javier Milei reapareció este lunes en un acto por el 176° aniversario de la muerte del general José de San Martín, en la plaza homónima del barrio porteño de Retiro. La ausencia, que se extendió desde su regreso de la gira por Ecuador y Colombia el sábado 8 de agosto, generó un fuerte ruido político y disparó todo tipo de versiones sobre los motivos reales del hermetismo presidencial, que la Casa Rosada nunca despejó de manera oficial.
Durante ese lapso, según reconstruyeron distintos medios, Milei permaneció en la Quinta de Olivos sin agenda pública, sin dar entrevistas ni sostener contacto documentado con funcionarios o empresarios, y con una actividad limitada a reuniones privadas y publicaciones en redes sociales. Trascendió, por ejemplo, que el economista Sebastián Galiani había cenado con el mandatario el viernes previo a su reaparición, y que luego borró de la red social X un mensaje en el que destacaba el liderazgo del Presidente, un gesto que alimentó aún más las especulaciones sobre lo que ocurría puertas adentro de la residencia presidencial.

Entre las versiones que circularon con más fuerza en el ecosistema político porteño se destacó la hipótesis de un fuerte desgaste anímico tras una serie de traspiés recientes: la derrota legislativa en el Senado con el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada impulsado por Federico Sturzenegger, la caída en las encuestas de opinión pública y el impacto persistente del escándalo que rodeó al entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Distintas fuentes citadas por medios nacionales señalaron que, tras esa seguidilla de golpes políticos, el Presidente se replegó cada vez más, en un clima descripto puertas adentro como de mayor irascibilidad y poca permeabilidad a las críticas.
En paralelo, otra de las lecturas que ganó terreno fue la del vacío de poder y el consecuente protagonismo de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, quien asumió durante esos nueve días la conducción de las principales reuniones políticas y de gestión, incluyendo encuentros con legisladores bonaerenses y la organización de la mesa política semanal. Esa centralización de las decisiones en la hermana presidencial generó, según trascendió, hasta bromas internas en la Casa Rosada sobre quién ejercía en los hechos el manejo cotidiano del Gobierno.

También se especuló, en sectores cercanos al oficialismo, con la eventual necesidad de definir una línea de sucesión informal ante la ausencia prolongada de comunicación oficial, aunque esa hipótesis fue rápidamente descartada por no ajustarse al orden constitucional, dado que Karina Milei no integra la línea sucesoria formal. Ninguna fuente oficial confirmó versiones vinculadas a motivos de salud, y desde el entorno presidencial se insistió en que el mandatario mantuvo su atención puesta de forma casi exclusiva en el seguimiento del programa económico.
La reaparición pública tuvo, además, un gesto que no pasó inadvertido: minutos antes del acto, Milei se fundió en un abrazo prolongado con Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación, en un contexto de fuertes cuestionamientos internos hacia su gestión tras el fracaso legislativo de la Ley de Tierras. El gesto fue interpretado por buena parte de la prensa política como un respaldo explícito ante los rumores de salida del funcionario.
En su discurso, el Presidente evitó hacer referencia directa a los motivos de su ausencia y centró el mensaje en una defensa de su gestión y en duras críticas hacia la oposición, a la que acusó de querer sofocar las ideas de la libertad. La sesión, que originalmente iba a transmitirse por cadena nacional, finalmente se realizó sin esa cobertura extraordinaria.
Con la reaparición del lunes, el Gobierno buscó cerrar un capítulo de incertidumbre que, más allá de las versiones cruzadas, dejó en evidencia el rol cada vez más protagónico de Karina Milei en la dinámica cotidiana del Poder Ejecutivo.